‘Amores’: más allá del decoro social

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Minúscula publica Amores de Leonor de Recondo. Narra la historia de una casa, en la cual las acciones más oscuras conducirán al amor más intenso y libre que tintineará como una sonata de piano a la luz de la luna. La autora, con una gran destreza en la prosa y un lenguaje que acaricia como la música, construye un relato íntimo, que traslada al lector a una época, en la que el decoro social regía las costumbres y la mujer era tratada —y se trataba a sí misma— como un objeto incompleto hasta que cumplía su “función”: la maternidad.

Corre el año 1908 y, en un pueblo francés, se encuentra la casa de los Boisvaillant, donde se desarrollan los hechos que darán lugar al comienzo de la trama: la violación por parte del señor de la casa a la criada Céleste. Estas agresiones sexuales son reiteradas debido a la ambición de ser padre de Anselme, pensamiento que, para él, justifica esta atroz acción. La doncella comenzará a experimentar cambios en su cuerpo y se queda embarazada. Un descuido hará que Victore Boisvaillant se acerqué a esta joven. Los secretos, los silencios y las decisiones que forman historias, destinadas a repetirse, componen una entramada historia de amor y libertad.

Leonor de Recondo es violinista y escritora, por lo que de sus palabras embeben de su formación como música. Amores narra una historia de amor ensordecida por las notas de Claro de Luna y contada por la letra que prende bajo los pentagramas de Beethoven: “Si deve sounare tutto questo pezzo delicatissimamente e senza e sordino”. El sino y el conocimiento de la feminidad, que siempre se ha visto oprimida por una sociedad machista y que ha sido sometida y suprimida del conocimiento de hombres y mujeres, harán que Céleste y Victore aprendan lo que es el amor y la pasión. Un relato que dinamita el decoro y las barreras sociales en una época de restricciones. Es un destello del querer en todos los sentidos.

Amores es una obra con una sensibilidad prosaica que mece al lector como una serenata de piano. Empieza en lo más alto, baja y acelera el ritmo a medida que los personajes se completan. Los silencios en temas tabúes como la maternidad, la feminidad, la religión o el silencio surgido de las atrocidades de las cuales es capaz el ser humano recrean una historia conmovedora, tierna, que pone en negro sobre blanco la represión de ser mujer a principios del siglo XX (aunque también se pueden reconocer mujeres de años futuros) y barreras sociales que, todavía hoy en día, se encuentran presentes. Victoire quema sus corsés, simbólicamente, lo que es muy significativo, y quizá una motivación para romper las barreras que oprimen al amor. Existen muchas formas de amar, pero no todas ellas nos completan, por lo que, ¿seríais capaces de romper todas las barreras sociales por amor?

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