Amo a Laura

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Después de una primera temporada buscando un príncipe para Corina, llega la segunda edición del programa para buscar pareja más gamberro de la televisión (con permiso de QQCCMH), con Laura, una joven de 21 años como protagonista. ¿Logrará encontrar el amor de su vida?

laura-directo_MDSIMA20140403_0211_1Había una vez una princesa, que no vivía en lo más alto de la más alta torre de ningún castillo, que buscaba desesperadamente el amor. Tenía tan sólo 21 años y, como todo el mundo sabe, esa es la edad en la que sí o sí tienes que preocuparte por encontrar el amor de tu vida, o de lo contrario corres el riesgo de quedarte para vestir santos, que diría mi abuela. En fin, la princesa de este cuento, que lo tenía todo excepto a su príncipe encantador, se puso manos a la obra junto a sus dos mejores amigos en la ardua tarea de encontrar al hombre (o proyecto de) que le arrebatase el corazón, los sentidos, todo; y con el que tener muchos hijos (uno de ellos morenito, palabra de princesa). Para ello se fue a la tele, pero no a Mujeres, hombres y viceversa, no, ella fue donde la esperaban con los brazos abiertos 24 jóvenes y lozanos galanes, candidatos todos ellos a ocupar su corazoncito. Pero sólo uno podrá comer perdices con Laura, los demás volverán a sus casas con la cabeza gacha y una calabaza de recuerdo. La princesa se llama Laura; el programa, Un príncipe para Laura y los responsables, cómo no, los chicos de Eyeworks Cuatro Cabezas.

Efectivamente, el pasado jueves llegó a nuestras pantallas de la mano de Cuatro, la segunda entrega de “Un príncipe para”. Pasada ya la primera entrega con la rubia Corina, le llega el turno a la morena (¿tercera edición con una pelirroja?). Y por lo pronto, la novata sale perdiendo en la comparación. Si bien es cierto que aún queda mucho por ver y aun confiando mucho en la vista de la productora del programa para hacer un gran casting, Laura me resultó sosa y, lamento decirlo así, tontita de más. Un poco simple, vamos. Que tampoco era Corina un derroche de carisma, todo hay que decirlo.

Pero al final, quienes acaparan el protagonismo del programa, son los pretendientes. Como ya sucedió en Un príncipe para Corina, los perfiles tan extremos que representan los ¿concursantes? eclipsan por completo las carencias de la princesa y sus acompañantes. Este año, los componentes de los cuatro grupos de candidatos: los guapos, los únicos, los nerds y los simpáticos, vuelven a ofrecer una variopinta galería de personajes que de excéntricos y exagerados, limitan o pasan de largo la estrecha línea que separa la realidad de la ficción. Tal vez en el contexto de reality pasado de rosca, de realidad exagerada y sobreactuada que representa el programa, un obseso de los rayos UVA, un chico preparado para el apocalipsis zombie, un doble de Cristiano Ronaldo o un primo de Paris Hilton (¿?) no desentonen en exceso. De hecho, me atrevería a afirmar que son una de las principales bazas de Un príncipe para Laura y que sin ellos perdería gracia, gancho y encanto. En Cuatro Cabezas lo saben, y por eso llevan el casting tan al extremo. El casting, los efectos especiales y la edición.

Dado que aún es demasiado pronto para comparar esta segunda edición con la primera, os propongo un plan: ¿nos acomodamos en el sofá con unas palomitas y disfrutamos de lo (mucho) que queda por venir?

P.D: Luján Argüelles está fantástica, como siempre.

Imagen: http://www.cuatro.com/unprincipeparalaura/

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