Amapolas para el recuerdo

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Si Holanda es el país de los tulipanes, Inglaterra hoy se viste de amapola. No puedo evitar la envidia que me produce tal espectáculo en otoño, todos los ingleses lucen en su pecho esta flor, los partidos políticos, los mendigos, los ministros, todas las solapas cuentan estos días con este complemento de fieltro rojo. Y es que cada once de noviembre, a las once de la mañana, las amapolas presiden el homenaje a los caídos en la guerra, ya que este día hace ya noventa años se firmaba el armisticio entre los Aliados y Alemania. Dos minutos de silencio hacen que Inglaterra se paralice para recordar a los que perdieron la vida en el campo de batalla.
Muy lejos de ser parte de la moda inglesa, se eligió esta flor por ser la única que crecía entre la tierra removida por las explosiones entre trinchera y trinchera. Todo un alegato a la vida.
Un recuerdo a los cuatro años de enfrentamientos entre Alemania y los Aliados que cobraron unos veinte millones de vidas y cambiaron el mapa de Europa.

En Francia también existe una flor con similares cualidades, las de no borrar del recuerdo un día como este. No es roja ni amarilla, en Francia es azul violáceo. En este caso la idea fue de dos mujeres que pensaron en realizar este trabajo manual en memoria de los jóvenes hombres que se fueron a la guerra vestidos con un uniforme azul. Fue así como los soldados mutilados comenzaron a confeccionar con papel de periódico flores para venderlas y ayudarse en la reinserción.

El Domingo del recuerdo.
El domingo más cercano a los 11 de noviembre, se celebra el día del recuerdo
de la I Guerra Mundial. Cada vez son menos. Los últimos supervivientes de la Gran Guerra luchan esta vez contra el tiempo encogidos desde sus sillas de ruedas, o apoyados en sus muletas. Luciendo sus mejores galas y mostrando el pecho repleto de medallas acuden a la Catedral de Canterbury para rendir homenaje a los compañeros que dejaron atrás. Me cruce, por casualidad, con esta procesión cuando dejé atrás el autobús al que me había subido en Londres dos horas antes. Son las 11 de la mañana, cinco grados a la sombra. Entre gritos de arenga y dispuestos como en todo desfile militar recorrieron las calles del centro histórico de la ciudad. Los pocos grados de temperatura de esa mañana eran compensados con las miradas y calor que transmitían todos los allí presentes.

Y siendo testigo de este acto en primera persona y sintiéndome en ese momento, como ciudadana del mundo que soy, también un poquito británica, tuve cierta envidia. A mi derecha se encontraba una señora inglesa que debía contar ya la centena, vestida para la ocasión, resaltaba en su traje negro su “poppy” roja, emocionada me contó que era la mujer de James, un soldado que luchó por Inglaterra en la ‘World War’, y tratando de justificar su emoción me hizo partícipe de su historia. Desgraciadamente James este año no pudo lucir su amapola roja por las calles de Canterbury.

En España hay mujeres en esa situación, hay hombres como James y posiblemente alguna historia similar, sin embargo, no hay conmemoración que se precie a la que no le falten abucheos, críticas o enfrentamientos. Nosotros también tuvimos una gran guerra. Claro que también podemos llegar a la conclusión de que se trata de guerras de diferente tipo, si las guerras se pueden clasificar, en nuestro caso, buenos y malos tuvieron la misma nacionalidad, la misma cultura, ¿puede ser esta la razón de nuestro “ no patriotismo”? Sea así o no, creo que es el momento de enterrar diferencias para que en España nazca una flor que recuerde a los que hoy no pueden ver actos como este.

See you soon…

2 Comentarios

  1. Wow!
    gracias por la información… andaba bastante perdida…Ahora el color que viste UK es el de la luz, el iluminado de navidad. Nada más quitar los adornos de Halloween ponen los arbolitos de navidad….

    see you soon!!

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