Alto voltaje Cousins

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No lleva muchos años en la NBA, apenas tres, y el pívot estadounidense DeMarcus Cousins ya se ha dejado notar para bien y para mal. Tres sanciones le han aplicado esta temporada por comportamiento inadecuado, creando inestabilidad en el vestuario de Sacramento Kings. ¿Es conveniente, por ello, DeMarcus para el equipo? ¿Quita más de lo que da?

Cousins es uno de los talentos más problemáticos de la NBA. Fotografía: Scott Mecun
Cousins es uno de los talentos más problemáticos de la NBA. Fotografía: Scott Mecun

El Draft de 2010 fue la fecha indicada para ver dónde aparecerían las promesas del momento. El joven DeMarcus Cousins, hasta entonces en Kentucky Wildcats, se erigía como uno de los favoritos al número uno, que al final fue a parar a su compañero de equipo John Wall. Cousins se posicionó en quinto lugar. ¿Por qué? ¿Era peor que Wall y los siguientes en la lista? La respuesta es rotunda; no. Era la estrella de ese año, pero su fama de inmaduro, rebelde y problemático hizo que muchos equipos se echaran atrás a la hora de la elección. Finalmente, Sacramento Kings tomó la decisión de escogerlo para devolver al equipo al lugar donde se merecía con él como líder del proyecto. No fue la mejor decisión que ha tomado la familia Maloof, dueña de la franquicia.

Big Cuz, apodo que recibe desde pequeño, tuvo una gran primera temporada en la NBA, promediando 14 puntos, 8,6 rebotes y 2,5 asistencias por partido. haciendo ver su gran juego de poste bajo, un buen manejo de balón pese a su tamaño –2,11 metros y 122 kilos– y una asombrosa facilidad a la hora de anotar en pick & roll. En defensa intimida mucho su enorme presencia en el poste bajo, de ahí que sea experto en el rebote defensivo, pero en donde peca de falta de agilidad. Todos estos aspectos los ha ido mejorando a medida que ha pasado el tiempo, sobre todo en 2011, cuando se consagró en el equipo californiano siendo premiado con el MVP de la plantilla y fue incluido en el mejor quinteto de rookies junto a Blake Griffin, John Wall, Landry Fields y Gary Neal.

Hasta aquí, todo ha sido muy bonito para Cousins, pero 2012 empezó a demostrar las carencias de las que se hablaban antes de su elección en el Draft. El hasta entonces entrenador king, Paul Westphal, dejaba su función por problemas internos con su estrella alegando que ésta había declarado su intención de cambiar de equipo hasta en dos ocasiones, algo que negó DeMarcus. Aun así, en más de una ocasión demostró su descontento con el sistema de juego, algo que unido al balance negativo que llevaba el equipo –los peores del Oeste por aquel entonces–, parece que fueron los motivos del despido de Westphal. Sacramento terminaría con 22 victorias y 44 derrotas, y con Cousins mejorando sus números: 18 puntos y 11 rebotes por partido. Pero lo peor vendría después.

Con la bajada en el rendimiento de Tyreke Evans, hasta entonces la otra pieza clave del equipo, las esperanzas para esta temporada estaban puestas en Big Cuz. La primera demostración de que esto no iba a ser a así fue en noviembre del año pasado, cuando la NBA lo sancionó con dos partidos de empleo y sueldo por enfrentarse verbalmente con el narrador y exjugador de los San Antonio Spurs, Sean Elliot. “Cousins tiene problemas mentales”, declaraba O.J. Mayo tras ser agredido en el partido que esta temporada les enfrentó contra Memphis Grizzlies. Segunda sanción, esta vez con un partido, para el “talentoso” DeMarcus, sólo un mes después de haber sido castigado. De nuevo, Sacramento se quedaba sin una de sus piezas y las altas cúpulas se empezaron a preguntar si era buena la inestabilidad anímica que tenía el equipo. Más aún cuando ese mismo mes el equipo lo suspendió de manera indefinida debido a que creó un “ambiente poco profesional y tuvo una conducta que va en detrimento del equipo”  en el partido contra Los Ángeles Clippers tras una sustitución.

No cabe duda que DeMarcus Cousins tiene un talento innato cuando sólo se dedica a jugar, se ha visto esta temporada con su primer triple doble ante Boston Celtics, pero el alto voltaje que tiene en su cabeza le perjudica en demasía. Quizás no le ha beneficiado la condición de jugador one & done –jugando sólo una temporada en la Universidad– y, por ello, en Sacramento ya se escuchan voces de traspaso. La apuesta que parece más firma es la que viene desde Detroit. Los Pistons sueñan con una dupla formada por Cousins y Greg Monroe para el poste bajo. Aun así, el pivot estadounidense quiere quedarse en Sacramento y parece que el club también, ya que venderlo ahora supondría una puja a la baja, por lo que saldrían perdiendo.

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