Alta traición

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Arsène Wenger invitó a Pep Guardiola a felicitar al árbitro tras caer eliminado por un resultado global de 4-3 en los octavos de final de la Champions League. Viendo las imágenes, creo a Van Persie cuando le decía rogando a Massimo Busacca que no le había escuchado pitar el fuera de juego. Error grave el de expulsar al delantero centro del Arsenal con casi toda la segunda parte por jugarse, pero no eximente de culpa al técnico del Arsenal por haber fracasado estratégicamente (una vez más) en Europa.

En la charla digital semanal de Manuel Sanchís en Marca.com, el excapitán blanco defendía una postura caballerosa ante los arbitrajes. Si te perjudican, hay que dedicarse a marcar un gol más. Ese era el sentimiento que imperaba en el Real Madrid cuando él jugaba, y es la forma en la que todos deberían afrontar este deporte. El error de Van Persie derramará ríos de tinta en todos los periódicos ingleses y españoles, alentados por las palabras de Arsène Wenger, aunque tan importante como esa tarjeta roja fue la estadística de tiros a puerta: 11-0 a favor del Barcelona. Con este dato, resulta irónico escuchar cualquier queja que provenga del colegiado suizo. De no ser por el gol de Sergio en propia puerta, los gunners no hubieran mojado en el Camp Nou. También hubo algún error arbitral que perjudicó al Barcelona, con el posible penalti de Djourou a Messi, aunque el Barça se aplicó la fórmula Sanchís y siguió a lo suyo, hilvanando jugadas. Al final, tres goles que difuminan cualquier polémica.

Volviendo al planteamiento de Arsène Wenger, no me imagino ningún seguidor del Arsenal contento con la forma en la que jugó el equipo del Emirates. Abandonando sus señas de identidad e intentando llevar el partido a terreno bronco y áspero, Arsène Wenger confirmó la traición a sus principios. El buen toque desapareció, y con ella, las cualidades de sus jugadores. Su alineación estaba formada por nombres, lo que no quiere decir que jugaran los mejores. Rosicky hace mucho que dejó de ser ese jugador de fantasía que hacía brillar la camiseta del Dortmund y de la República Checa en la década pasada. Las constantes lesiones que ha sufrido desde que fichó por el Arsenal le han relegado a un segundo plano europeo. Van Persie no estaba al nivel de antes de la lesión, de la que se recuperó forzando para protagonizar un juego marrullero en el que o bien no se maneja en condiciones, o bien no sabe elegir los rivales para ello (Alves como pareja de baile para el juego de trincheras no suele ser buena opción). En el centro del campo apareció Diaby, jugador que apenas ha tenido continuidad esta temporada en comparación con Denilson, mucho más indicado para suplir la sensible baja de Song. Aunque todo esto puede considerarse una minucia teniendo en cuenta que el Arsenal jugó más de veinte minutos (desde la expulsión de Van Persie hasta la entrada de Bendtner) sin un delantero centro que presionara a dos centrales que no jugaban en su posición.

Esto derivó en un centro del campo en el que solo Wilshere tiraba del carro y un ataque en el que Fàbregas era anulado a la perfección por Mascherano y un Nasri que se guardó la magia en Londres. En el banquillo, el genio imprevisible de Arshavin, la solvencia en la medular de Denilson y la inspiración ante el gol de Bendtner o el buen momento físico de Chamakh.

En defensa decidió no tocar piezas, pero entre que la mala suerte hizo que Szczesny se fuera antes de tiempo y que el primer gol de Messi anuló psicológicamente a Koscielny para el resto del partido, la historia no pintaba nada bien para los intereses del Arsenal. El defensa francés no pasa su mejor momento tras su error en el último minuto de la Carling Cup ante el Birmingham y la presencia de Messi, que desquicia a cualquiera, pero este bache no debe interrumpir la progresión de un central que va camino de ser referencia en el Arsenal y en la selección francesa durante la próxima década.

En definitiva, el Barcelona hizo su trabajo. Como dijo Pacho Maturana, los culés te seducen y te hacen entrar en su juego; mientras que Wenger intenta seguir escondiendo las evidencias de un fracaso, pero no solo eso, también el de la traición a los valores que pregonaba el Arsenal, un equipo en el que solían jugar los mejores sin atender a su DNI.

PD. La última excentricidad de la IFAB y la FIFA, los organismos encargados de modificar el reglamento, fue la de “innovar” prohibiendo el uso de la braga y obligando a que los calentadores sean del mismo color que los pantalones del equipo. Van Persie jugó con pantalón amarillo y calentadores rojos, pero no fue en perjuicio del fútbol. Lo que sí va en perjuicio del fútbol es la ausencia de tecnología en las grandes competiciones para dilucidar si un balón traspasa o no la línea, además de la inutilidad de tener árbitros de área, que en dos años no han tomado decisión relevante, y si la toman, nadie les escucha.

PD2. Qué bueno es Iniesta.

Texto: Elaboración propia

Fotografías: FIFA.com

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