Alice Cooper muere en Madrid

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En la noche del pasado miércoles el público madrileño tuvo la ocasión de contemplar en directo cómo Alice Cooper moría varias veces ante sus ojos.

Decapitado, ahorcado, víctima de una enorme inyección letal y atravesado por varios clavos en una cámara. Y es que esa es la temática de su última gira, ‘Theatre of Death’. Tras deslumbrar a Madrid y Barcelona, ahora pasará por Valladolid y Santiago de Compostela antes de abandonar España.

En Madrid no decepcionó. Está claro que otra cosa no podía esperarse del pionero en mezclar el espectáculo y el rock en concierto. Tras las horas varias de espera típicas de un concierto, unos teloneros tan inesperados como anecdóticos – que llegaron a recibir de vuelta una botella de agua que tiraron al público y a contar su apesadumbrada vida en los foros de internet – el telón se levantó y mostró durante un rato la calavera de Alice Cooper, portada de la gira.

Y por fin llegó. El primer tema fue “Schools out for summer”, con el cierra y abre sus conciertos en esta gira. El público saltaba, gritaba y cantaba, con el micrófono del propio Cooper, a coro las letras de las canciones que todos conocían ya de memoria y que estaban deseando oír en directo. Un buen directo, un Palacio de Vistalegre con buena acústica, la voz de un chaval de sesenta y dos años más joven que nunca y que sigue dando todo a su público de siempre, aunque en esta ocasión con algunas minorías cuanto más variopintas y hasta menores de edad.

Pero esto no fue todo. Con Alice Cooper siempre es más. El concierto fue toda una representación teatral –claro, de ahí el nombre de la gira– unas idas y venidas de representaciones de las historias de los asesinos en serie más conocidos de la historia, sin olvidar al propio asesino en serie que ya es Alice Cooper, convertido en araña y bajando serio y distinguido unas escaleras cual rey del submundo. Conforme pasaba el tiempo, los que estaban en pista no tenían muy claro que hacer: ¿fotos?, ¿vídeos?, ¿continuar pasmados y boquiabiertos o exaltados cantando y dándolo todo? Pero lo que sí sabían era que ahí delante estaba el mítico Alice Cooper y lo demostraban.

Perfecta la línea que siguió la serie músico-narrativa, dando coherencia y total unidad al concierto, convertido en obra de teatro. ¿Los temas? Un rescate de sus míticos Poison, I’m eighteen, No more Mr. Nice Guy, Vengance is mine, y pasando por la esperada “Ballad of dwight fry” con él y su mítica lucha por librarse de la camisa de fuerza; “Only women bleed”, con su hermosa enfermera en las piernas tras haberla asesinado y “Billion dollar babies”, cantando a la cabeza de un muñeco. Sin olvidar que la cabeza estuvo en un cofre del que Alice repartió collares por el público y que más de uno se golpeó por conseguirlos, al ritmo de “Dirty diamonds”.

Y es que no podemos olvidar al resto del grupo, que también demostraron estar a la altura de compartir escenario con Alice Cooper.  Empezando por la peligrosa y preciosa enfermera, que además le odia –explicaba a sus fans– y responsable de casi todos sus asesinatos, también murió un par de veces e hizo de bailarina y novia de Frankestein junto al monstruito de un sólo ojo que apareció ante la llamada de Alice Cooper con “Feed my Frankestein”.  Y continuando por los guitarristas, que quemaron sus instrumentos entre escena y escena deleitando a los fans y que no dejaron de tocar en la hora y media de concierto. Eso sí, breve, pero intenso.

El remate final: “Elected” con Cooper portando la bandera de España vestido de candidato a las elecciones norteamericanas, eso sí, a su estilo, con una camiseta en la que se leía ‘I want your brains’. Cerramos con “Schools our for summer”, y el mítico rockero resultó candidato elegido de las elecciones por mayoría absoluta.

Crónica & Fotografía: Concepción Horcas.

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