Algunas vidas se cruzan “Por accidente”

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Realizar una puesta en escena requiere trabajo, tanto en la interpretación y asimilación del texto de parte de los actores, como en el estudio psicológico del momento que atraviesa el personaje, y una dirección que haga destacar el talento de quienes trabajarán la obra. Cuando el resultado de todo ello cautiva al público, podemos decir que estamos ante una buena obra de teatro.

Por accidente, escrita por Alfonso Santistevan y Marisol Palacios, es fruto de una profunda investigación acerca del comportamiento de los hombres, sus miedos, complejos, virtudes y características que los hace distintos a las mujeres. Si bien, la obra no abarca a las diversas personalidades masculinas (asunto que la haría interminable), las que se muestran sobre escena son las que nos pueden sorprender o hacernos saltar del asiento de risa.

“… queremos revalorar lo accidental frente a lo regular, el azar frente a lo previsible, porque sentimos que en realidad hay una interacción permanente entre una cosa y otra, un fluido ancestral entre lo previsible y el accidente. El ying y el yang que deberíamos escuchar con mayor atención. Para eso está el teatro, para revelar este flujo, para hacer que suceda por accidente”, comenta Alfonso Santistevan.

Una madrugada como cualquiera, donde aparentemente no hay nada trascendente que pueda suceder, ocurre un accidente automovilístico. Richard, un hombre aparentemente adinerado y Rodrigo, un hombre criado bajo un modelo machista, intentan ponerle fin a su discusión sobre la responsabilidad del choque. Eso no sólo representa un encuentro entre dos formas de vida distintas, sino que involucrará a otros personajes como un vecino homosexual, un trabajador de seguros vehiculares, el portero de un edificio y un taxista.

“Aún cuando la circunstancia sea desfavorable, aún cuando el esfuerzo carezca de importancia, siempre, en cualquier historia, habrá un hombre tratando de ser un héroe. Esa fue la premisa que dio lugar a la historia de estos seis personajes que una noche se encuentran por accidente. Y ahí está ese héroe: en el padre que hará todo lo posible por reivindicar su imagen ante su hijo, en el amante que miente para salvar su honor… Sea cual fuere la situación, donde haya una historia, hay un acto heroico”, escribe Marisol Palacios.

Nuevamente, La Plaza Isil, pone en escena una obra de calidad y apuesta por la dramaturgia peruana. Emilram Cossío (Richard), César Ritter (Rodrigo), Javier Valdez, Miguel Iza, Ismael Contreras y Ricardo Velásquez, constituyeron el destacado elenco al que dirigió Marisol Palacios. Un trabajo impecable, producto de la reunión de actores de distintas características, que trajo, como consecuencia, una obra que estará dentro de lo mejor en el balance anual que publicaremos en La Huella.

Fuente de la imagen:
Periosía

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