Alemania y Francia escapan de la recesión

0
58

Tres años después de la primera gran recesión económica, la zona euro se estanca y se pronostica una nueva y profunda recaída a lo largo de 2012. La Comisión Europea afirmó en febrero que el bloque monetario experimentará una contracción del 0,3 por ciento a lo largo del presente año. Sólo Alemania y Francia se librarán de las cifras negativas con un crecimiento del 0,4 y 0,6 por ciento, respectivamente.

La economía europea no ha podido recuperar el nivel de producción anterior a la crisis; lejos de levantarse, el sistema se apaga. A lo largo de 2010 y 2011, el crecimiento económico ha sido casi imperceptible: del 1,9 y del 1,4 por ciento, respectivamente. Las consecuencias de la crisis financiera siguen presentes y no parece que vayan a desaparecer a corto plazo. Anteponer el ajuste fiscal a las políticas de crecimiento ha sido la táctica principal de los gobiernos, una estrategia equivocada si nos atenemos a los resultados: más paro, más precariedad y más recesión.

El pronóstico de Bruselas no es más alentador. Se prevé que nueve países europeos (Bélgica, España, Grecia, Italia, Chipre, Holanda, Eslovenia, Hungría y Portugal) entrarán de nuevo en recesión. La economía del conjunto de la Unión Europea se mantendrá estancada. Sin embargo, las dos principales economías de la zona euro, Alemania y Francia, se escaparán de la vorágine.

“Es más evidente que nunca que la Unión Europea debe cambiar su enfoque y no centrarse en la consolidación fiscal, sino en el crecimiento”, afirmaba Sony Kapoor, director ejecutivo del centro de análisis Re-Define, ante las previsiones de la Comisión Europea. Los estados europeos están protegiendo a los sistemas bancario y financiero a costa de  maltratar el tejido social hasta límites insospechados. Es difícil justificar la degradación de los derechos sociales, y más aún en pro de salvar un sistema que ha demostrado su ineficacia.

La firmeza del euro se tambalea desde hace meses. Tres errores políticos han favorecido esta inestabilidad: la existencia de unos tipos de intereses muy laxos que propiciaron una burbuja de endeudamiento; una supervisión bancaria inapropiada que ha propiciado la actual sequía crediticia; y, por último, la actuación de Francia y Alemania, que, dando mal ejemplo, fueron los primeros países europeos que no respetaron el límite del tres por ciento de déficit público respecto al PIB.

Alemania y Francia prescriben ahora recetas a los países enfermos de la zona euro. Portugal, Irlanda, Grecia y ahora también España aplican las medidas teutonas y galas sin apenas rechistar. Ateniéndose a la virtuosa austeridad, los funcionarios griegos cobran un veinte por ciento menos, el gasto público español tiene que reducirse en 40.000 millones de euros… No importa aplicar estas medidas que castigan el “derroche”, aunque sea a costa de perjudicar a los servicios públicos o a los trabajadores más humildes.

“Hasta el momento, la solidaridad que ha sido evidente en la crisis del euro ha sido la transaccional de suma cero: los países acreedores sólo harán esto si los deudores hacen aquello. Se podría decir que es mejor que no hacer nada”, afirmaba Philip Stephens en el Financial Times. La pregunta es si las medidas propuestas por Alemania y Francia, principales impulsores de la zona euro, beneficiarán a largo plazo a los países que las acatan. O si, por el contrario, el resultado será el estancamiento económico acompañado de la desaparición de un saludable tejido social.

Fotografías: Imageafter

Dejar respuesta