Al final del Arco Iris

0
244

En diciembre de 1968 Judy Garland estaba a punto de volver a los escenarios. Pero algo ya se había roto en su interior. Quedaba muy poco para que aprendiese que llegar a lo más alto tenía un precio muy alto, la cara más amarga de la fama. Uno de los mejores textos de Peter Quilter sobre las tablas del teatro Marquina.

Natalia Dicenta es la encargada de poner la voz, el alma y el cuerpo a una gran artista como fue Judy Garland. Y lejos de resultar indiferente, Natalia atrapa, desgarra y deslumbra a una crítica que no ha hecho más que admirar el gran trabajo realizado por ella y por todo el equipo. Un personaje lleno de matices en un punto crucial de su vida donde el humor, el drama y el amor se unen en una mezcla explosiva que estalla destrozando todo lo que pilla a su paso. Y a su lado, dos personajes masculinos que representan mucho más que dos personas queridas: su pianista y su futuro marido; interpretados magistralmente por Miguel Rellán y Javier Mora respectivamente. Además del gran papel de los actores, se debe resaltar la escenografía (que tiene más mérito al ser en un teatro bastante pequeño), la impresionante voz de Natalia Dicenta (que consigue emocionar y transmitir llevando al espectador a los años 60) y la banda en directo que termina de coronar la obra como una de las mejores actualmente en cartel.

Fuente del texto:
Programa de mano
Fuente de las imágenes:
Banco de imágenes de Google

Dejar respuesta