Aitana, maestra de la seducción

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Aitana Sánchez-Gijón es de esas mujeres que embriaga con una sola mirada o una sonrisa. De ello se dio cuenta Silvio Muccino quien vio en Aitana a la musa con la que debutar en la dirección en una obra muy personal: escribió la novela, adaptó el guión y ha dirigido y protagonizado “Háblame de amor”. Aitana, tan risueña ella, con esa sencillez y cercanía que la caracteriza nos habla acerca de la película y su trabajo.
Pregunta: ¿Cómo has vivido la experiencia de rodar en Italia?
Respuesta:
Pues la he vivido de una manera muy gozosa. Yo había rodado una película con Gabriele Salvatores que se llamaba “No tengo miedo”, hace ya varios años, que hacia de una “mamma” italiana del sur… pero digamos que ésta es la primera película que ruedo de protagonista íntegramente en Roma. Es mi ciudad, nací allí, entonces… sentada en mi ciudad y que la cuidad estaba a mis pies (risas) que cortaban las calles para nosotros, que cortaban plaza de España con esa escalinata maravillosa y yo sentada ahí con Geraldine Chaplin, rodando en cualquiera de los rincones maravillosos que tiene Roma… ha sido un regalo.

P: ¿Cómo surge el proyecto?
R:
El proyecto surgió a través de los productores. Realmente a mí me propusieron los productores italianos con los que ya había hecho “No tengo miedo”. Ellos le hablaron a Silvio Muccino de mí, porque el personaje tenía que ser extranjera. De hecho es francesa, podría haber sido una actriz francesa… pero bueno, le hablaron de mí, le dijeron que yo hablaba un italiano muy bueno y que además hablaba también francés y tal… Silvio había visto alguno de mis trabajos, fui a conocerle a Roma y enseguida se produjo la conexión y la química entre los dos.

P: Y qué nos puedes decir de Silvio Muccino
R:
Él es uno de los actores jóvenes mas conocidos de Italia. Es imposible salir a la calle con él porque se lo comen crudo, es una estrella. Ver a alguien tan joven que tiene esa capacidad (que además ya había escrito otros guiones) que escribe, protagoniza y dirige su primera película, y lo hace con esa seguridad… realmente no parece una primera película, parece de alguien mucho más experimentado… pero al mismo tiempo él es un ser muy luminoso, afable y cercano y logra que te subas a su mundo sin imponerte nada. Fue una experiencia gozosa, aunque también es tan exigente que me llegó a poner en algunos momentos como en crisis, como cuestionarme el no entender muy bien por donde tenía que ir… pocas veces me he encontrado con un director tan exigente como este jovenzuelo (risas).

P: Se dice en la película “el amor es suficiente para ser feliz”
R:
Me encanta que hagas alusión primero a esa frase porque en realidad es de lo que se trata. El amor basta, o sea, son importantísimas otras muchas cosas, pero realmente sin eso no hay posibilidad de ser feliz. Sin el amor pero el amor entendido de una forma global, no solo el amor de pareja, sino el amor hacia uno mismo, hacia la gente que te rodea, el amor de pareja por supuesto también.

P: En cuanto a las clases de amor que tenían los dos personajes, es curioso porque los dos enseñan el uno al otro y al final… ¿es importante darse cuenta de las cosas aunque sea tarde?
R:
Yo creo que sí, nunca es tarde, uno puede vivir aletargado como le pasa a Nicole que lleva muchos años como en hibernación con una vida gris, protegida del dolor, convencional, con una pareja que la protege, que la cuida en cierto modo. Pero no hay realmente un amor, no hay una conexión, no hay dos almas que estén ahí vibrando juntas, no hay colores en su vida. Y lleva así muchos años, arrastrando un dolor que no ha podido superar… y solamente cuando uno realmente es capaz de dejarse atravesar por el dolor y no intentar evitarlo es cuando puede volver a la vida. Eso es lo que le pasa a Nicole. Ha pasado mucho tiempo pero no es tarde en absoluto.

P: Después de las clases de seducción, de conquista y hablar de amor… se ve que al final el amor es cosa de tu y yo, es cosa de dos.
R:
Exactamente, es eso. Esta frase que es tan provocativa que dice: “No existe ninguna mujer que no pueda ser conquistada”. ¡Toma ya! Vamos, aunque ella no quiera. Es como que si tú te impones y despliegas todo el manual del seductor la vas a tener en el saco. Eso es una tontería. Y eso es algo que se vuelve contra la propia Nicole. Es la que pontifica y es capaz de decir una cosa así y acaba sorprendida ella misma por el amor que hace lo que le da la gana… y es cierto… es una cosa de dos, de dos voluntades que se encuentran y de una chispa que se enciende y ya está.

P: ¿Cómo se conquista a Aitana?
R:
¡Uy!, yo que sé. Yo no tengo el manual tampoco.

P: Hablas del amor que triunfa, el tuyo y el del chico, pero Sasha también tiene mucho amor por Fabricio, por su primo, por Ricardo… ¿y por Benedetta?
R:
Sí, por ella también. Era una fijación de infancia, unos momentos compartidos… y era amor. Seguramente lo era. Para ella también. Ella es un ser muy herido, un personaje muy dañado por la vida. Lo que pasa es que es un amor desde lo insano, desde el sufrimiento, desde las heridas. Es un amor de dependencia, de posesión a través del dolor.

P: En cambio, en la relación que hay entre Lorenzo y tú personaje no se ve realmente amor, sino que Nicole está acomodada, se ha dejado llevar.
R:
Exactamente. Ella sigue aferrada a esas diapositivas que ve en sus noches de insomnio; colgada de ese amor que fue realmente su verdadero amor y cargando una culpa que no le corresponde… y digamos que arrastrando ese dolor se encontró con este hombre y se dejó querer y cuidar. En la novela la historia de ellos dos está muy presente y está muy desarrollada. En la película, evidentemente no puede estar todo, y ahí sale perdiendo está historia. Pero bueno, se vislumbra que es una historia que está basada un poco en la comodidad, en la costumbre, en la seguridad que te da tener a un hombre que digamos que vela por ti un poco y que te evita… es también una cobardía, por otro lado, por parte de Nicole… te evita tener que tomar decisiones y arriesgarte… también a sufrir, pero también a gozar de la vida, a tener la chispa.

P: En este sentido, tanto Sasha como Nicole, son un poco cobardes ¿no?
R:
Son cobardes y valientes, porque luego al final dan el salto. Todos somos cobardes y valientes al mismo tiempo. Depende del momento de la vida en que nos pille y Nicole, bueno, pues llevaba todos esos años aletargada y metida en esa cobardía y de repente… ¡paf! Llega ese chaval insolente y respondón que la provoca constantemente y la descoloca. Eso es lo que más me gusta de la relación entre ellos. Ella se coloca en el lugar de la mujer madura con experiencia, psicóloga que sabe mucho de la vida y de las emociones y tal, y quien recibe las lecciones más grandes quizá sea ella

P: Hasta que punto ella empieza a dar esas clases de seducción queriendo enseñar o queriendo ser enseñada
R:
Es inmediato… en la primera conversación que tienen juntos por ese puente, él le esta desvelando ya cosas de ella misma. Le va desmontando el personaje que ella misma se ha creado. Este tipo de cosas a Nicole la irritan por un lado, pero claro, le gustan porque la están moviendo, la están devolviendo a la vida, a cuestionarse también.

P: ¿Te ha sido difícil adaptarse a ese papel?
R:
No me ha resultado nada difícil. Personalmente no me encuentro en la misma situación que Nicole – afortunadamente – pero sí he tenido momentos en mi vida en los que me he sentido a lo mejor huyendo de ciertas cosas, intentando protegerme de que no me duelan otras, en mi cascarón o un poco más cobarde… y ¡Paf! Hay algo que te enciende la chispa y que te devuelve a la vida. Puede ser un amor o puede ser simplemente volver a confiar en ti mismo o una voz amiga que te sacude o, en fin, alguien que te pone frente al espejo. Puede ser por circunstancias muy diferentes pero conozco esas sensaciones.

P: ¿Hay que irse fuera para encontrar papeles que traten a la mujer madura y sus problemas?
R:
Yo creo que no. Es, no sé si casual, pero ahora se va a estrenar, dentro de poquito, otra película que también trata la historia de una mujer de mi edad que pasa por una situación muy dramática, una relación de pareja conflictiva. Es una historia basada en un texto de Ibsen que dirige un director catalán que es Ferran Audí, “The Frost”. Me da otro bombón de personaje, uno de esos personajes que son de una profundidad y de una cantidad de capas que ha sido un regalo. Y fíjate, pues es un director español que se le ocurre, nada más y nada menos, que irse a rodar una historia de Ibsen a Noruega. Aquí también pasan cosas interesantes.

P: ¿Cómo eliges tus trabajos?
R:
Es sobre todo una cuestión de tripas. En el teatro lo tengo muy claro porque me entra una urgencia, o sea, cuando yo leo un texto que me apasiona y que se que tengo que hacer es como que esa noche no duermo, me entra una ansiedad de hacerlo ya, ahora mismo. Me ha pasado con “Un dios salvaje”, me pasó con “Las criadas”… me ha pasado con todos los textos de teatro que he hecho. Con el cine dependes de más factores. Hay un punto visceral y de enganche con la historia y con el personaje que me tienen que emocionar, que remover… pero también influyen factores como cuanto tiempo voy a estar alejada de mi familia, si me los voy a poder llevar a Noruega… ya entra la cuestión más de intendencia familiar (risas).

P: ¿Qué proyectos tienes próximamente?
R:
Hemos parado “Un dios salvaje” un mes, retomamos en agosto. Seguimos la gira, estaremos en Torrelavega, en Avilés, en Bilbao, en Mallorca, en Marbella, en no sé que sitios más, y a finales de septiembre volvemos a Madrid. Estaremos por lo menos hasta finales de noviembre… nos cuesta mucho poner punto y final, estamos siempre retrasando, le hemos puesto ya como cuatro finales a la función y no podemos porque está siendo una experiencia que ha superado todas las expectativas de disfrute y de conexión con el público y de todo. Ese sigue siendo mi proyecto a medio plazo y luego ya veremos.

P: ¿Cuál crees que es la diferencia entre el cine español y el cine italiano?
R:
Curiosamente es algo que no se sabe mucho aquí, pero el cine italiano tiene una cuota de pantalla de casi el 40%. La gente en Italia va a ver cine italiano mucho más de lo que aquí va nuestro público a ver nuestras películas. O por lo menos a las salas, porque luego nuestras películas se ven en otros soportes, afortunadamente. Ellos tienen un sentido un poco más instalado de industria… han pasado también unos años muy malos… pero de repente tienen películas muy comerciales y un cine más de denuncia. Tienen un cine muy variado pero que crea industria. Y no sé cual es la formula realmente, pero a ellos les está funcionando.

P: ¿Cuesta más trabajar con un director novel por, digamos, la presión de que salga bien su primera película?
R:
Depende mucho de cómo sea el director. Con Silvio yo no tenía la impresión de que fuera una primera película, parece que llevaba diez películas. Tenía una seguridad insultante (risas) en sí mismo. Y al mismo tiempo nada arrogante. Depende… yo me he encontrado con directores noveles que disfrazaban su inseguridad con una rigidez, en la que había poco espacio para aportar cosas y directores muy experimentados, también profundamente inseguros, y delegando muchas tareas en los equipos; que de repente dices: cómo es posible que esta persona lleve tantas películas cuándo en realidad a ti te deja un poco solo, el otro le hace… en fin… te encuentras de todo.

P: Bueno, y para terminar… ¿Lo mejor de Roma?
R:
Lo mejor de Roma, Roma (risas). Lo mejor de Roma es que estás como paseando por un decorado… todo te parece mentira y al mismo tiempo está tan lleno de vida… lo peor es el turismo exagerado y el caos romano. Pero lo mejor es la belleza de cada rincón.

Fotografías:
Daniel Lobato y
Pablo Orihuel Pérez-Klett.

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