Agnosia, entre el misterio y el romanticismo

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Tras debutar en 2004 con The Birthday con Corey Feldman -mito del cine ochentero gracias a títulos como Los Goonies o Jóvenes ocultos– encabezando el reparto, el director Eugenio Mira ha vuelto con un nuevo film bajo el brazo: Agnosia. La película, a caballo entre el melodrama de corte clásico y el thriller, y con una ambientación cercana a lo gótico (recuerda mucho a From Hell, 2001), se presenta como una apuesta a priori poco comercial, algo que se intenta compensar con un reparto con nombre y talento: Eduardo Noriega, Bárbara Goenaga y Félix Gómez.

En la cinta, ambientada en la Barcelona de finales del s. XIX, Joana Prats (Bárbara Goenaga) sufre agnosia, una lesión que afecta a su percepción y por la cual no es capaz de interpretar bien los estímulos que recibe a través de los sentidos. Siendo, además, la única que conoce un secreto industrial guardado por su padre, la joven será víctima de un complot para extraerle esa valiosa información aprovechando su confusión sensorial. Durante la trama, dos personajes cercanos a ella -con quienes surgirá un extraño trío amoroso- jugarán un papel crucial: Carles (Eduardo Noriega), prometido de Joana y Vicent (Félix Gómez), un joven e impulsivo criado de la mansión Prats.

Eugenio Mira conjuga una puesta en escena muy visual -seña de identidad de la nueva generación de directores españoles- con una historia y un montaje pretendidamente clásicos. Si su objetivo era el de crear un producto de difícil clasificación sin un género en el que enmarcarse cómodamente, sin duda lo ha conseguido. En cambio, si buscaba hacer una ambiciosa película, el resultado ha sido más bien fallido.

Dos son las razones de esto. La primera es, sobre todo, culpa de la distribuidora. Nos han vendido terror cuando lo que tenían era romance. Nos han ofrecido tensión cuando sólo les quedaba tragedia. El público, con unas expectativas creadas de antemano, puede salir disconforme o sorprendido. Mucho riesgo.

La segunda tiene peor solución y no es otra cosa que la mezcolanza de géneros. Agnosia está falta de identidad no por no pertenecer a un género concreto -las grandes películas escapan de estas etiquetas- sino por ir dando ramalazos de uno a otro sin hacerlos suyos. La película va del terror al drama romántico pasando por el suspense o el melodrama, señalando los elementos propios de cada uno sin alcanzar el grado de compenetración de todos ellos en favor de la historia. Si además se le añaden un popurrí de referencias: Poe, Roger Corman, el terror neo-gótico español… Nos lleva a que haya muchos flecos sueltos y detalles faltos de explicación o solventados con prisas y una narración demasiado confusa.

Bien es cierto que hay momentos de gran interés y la química entre Bárbara Goenaga y Félix Gómez es evidente. La interpretación de Félix es la grata sorpresa del film. De sobra le conocíamos por la TV: Herederos, Raphael, Al salir de clase… y aprovecha su primera gran oportunidad en cine como si de un veterano se tratara. En el otro lado encontramos a Eduardo Noriega, al que, a pesar de su correcta interpretación, no nos lo llegamos a creer como prometido de Joana. Es la parte del triángulo amoroso que flojea. Al igual que la pasión romántica existente entre Bárbara y Félix nos llena de amor también a nosotros, por más que Bárbara lo intente con Noriega, no percibimos siquiera el cariño paternal del que fuera amigo y socio del padre de la niña a la que ha visto crecer y que ahora es su amante.

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Imágenes:
Aurum

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