Agallas, mafiosos a la gallega

0
633

Sebas es un delincuente de poca monta que acaba de salir de prisión y decide buscar trabajo en una pequeña empresa de Galicia, “Isolina”, ya que algo le dice que el dueño de la empresa no se dedica únicamente a la pesca. Una vez contratado, Regueria decide acogerlo como su ayudante y Sebas empieza a ascender rápidamente dentro del negocio… demasiado rápido para algunos.
Esta es la propuesta que nos ofrece Agallas, la ópera prima de Samuel Martín Mateos y Andrés Luque Pérez. Una propuesta ciertamente original e interesante: un joven con ambición que escala hasta la cima, pero sin saber que no es más que parte de algo mucho mayor que le supera. Lo que hace diferente a este film es que es una historia de género, pero muy apegada a la realidad. Según los directores sólo hay que sentarse a ver los informativos para comprobarlo.

Agallas se nos presenta como una película de género, siguiendo sus códigos pero españolizada en muchos aspectos, con referentes para los directores como El Crack o La Caja 507. El españolizar (más bien “gallegalizar”) se aprecia perfectamente en detalles como las comidas o la labor de Carmelo Gómez para obtener un acento perfecto de la zona. Además, el film refleja el miedo, presente en los personajes… el enfrentamiento generacional entre alguien que quiere escapar de una realidad y otro que quiere vivir esa misma realidad. Miedo, ambición, traiciones… son temas universales.

Un enfrentamiento al que ponen cara Hugo Silva y Carmelo Gómez. Ambos están realmente bien en sus roles. Sus personajes, Sebas y Regueira son muy distintos entre sí, algo a lo que ayudó las formas de trabajar de cada uno de los actores. Mientras que “Carmelo está estudiando siempre, con gran constancia y actitud de trabajo; Hugo no sale de su personaje”, cuentan los directores que realmente no comían con Hugo en los descansos, sino con Sebas.

“Carmelo Gómez tiene más contención y es más interior, Hugo en cambio es más físico. Las distintas formas de actuar han venido bien a los personajes”.

Siguiendo con esa preparación, Hugo Silva tenía claro desde un principio como tenía que ser su personaje: “Sebas tiene un lado infantil muy grande, es listo pero nada inteligente, se le ve la cocina todo el rato”. Es también como un perro callejero, saca los dientes si se siente amenazado pero si tienes comida se te acerca… al igual que un perro busca un dueño, que en este caso sería Regueira.

Tan metido quería estar Hugo en la piel de Sebas que fue a la cárcel a visitar a un amigo, quien le dijo cosas “que no salen directamente en la peli, pero sirven para formar al personaje, sus antecedentes. E incluso el tema principal de la cinta lo canta metido en la piel del personaje, “es un guiño al público, es la canción interna del personaje”.

Con toda esta labor es una lástima que la película caiga en ciertos estereotipos y algunos secundarios queden algo sobreactuados.

En cuanto a la preparación de Agallas, esta ha sido realmente complicada. Casi 7 años han tardado en sacar el proyecto adelante. Poner en marcha un proyecto en España es realmente difícil “sobre todo para directores noveles”.

“La intención es hacer más películas, pero es muy complicado, se necesita mucho esfuerzo… pero cuando se prueba rodar y hacer cine, se crea una adicción difícil de superar”.

Los directores Samuel y Andrés son amigos y llevan trabajando juntos en TVE desde hace años, con lo que no ha habido “pulsos de ego y conflictos de ese tipo”. Los roles durante el trabajo fue algo que tenían bien repartido desde el principio: mientras Samuel era quien hablaba con los actores, Andrés estaba más encima de los aspectos técnicos. Todas las decisiones eran consensuadas y no discutían en público. Todo por el bien de la película.

Hasta aquí todo perfecto, pero el espectador que vaya a ver Agallas se encontrara con que el resultado final no es lo ideal que debiera ser. A pesar de las buenas interpretaciones protagonistas y una idea original… por un lado le falla el tono. No sabe muy bien donde quiere ir; si comedia o thriller. Hay una falta de equilibrio que llega a descolocar a más de uno.

De otra parte está el tema de la dirección. Tal como se presenta la historia, parece que se va a contar desde el punto de vista de Sebas, con el como eje y como se va introduciendo en la mafia. Sin embargo, esto se va diluyendo a lo largo de la película. Da la impresión de que los directores no saben por donde querer ir. Al final quien cobra una mayor relevancia es el personaje de Regueira y lo que le rodea a él. Se logra una mayor identificación y simpatía hacia el mafioso que hacia Sebas, quien acaba pasando a un segundo plano.

Dejando un poco de lado la película, tanto directores como actores, tras lanzarse buenas palabras, nos hablan acerca de sus más inmediatos proyectos.

Samuel Martín Mateos y Andrés Luque Pérez están metidos de lleno en la creación del canal cultural de TVE que verá la luz en abril de 2010. Carmelo Gómez por su parte, mientras cierra algún proyecto en cine estará de gira junto a Silvia Abascal con la obra Días de vino y rosas. Y Hugo Silva (tras dejar claro que no volverá a Los Hombres de Paco) está pendiente de estrenar Que se mueran los feos, compartiendo cartel con Carmen Machi y Javier Cámara.

Para concluir, nada mejor que escuchar a los propios protagonistas hablar sobre la película.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=GNLmb02qzOk[/youtube]

Dejar respuesta