Adiós, viejo

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Alfredo di Stéfano fallece a los 88 años de edad. El mito del fútbol mundial, artífice de la transformación del Real Madrid, llegó a la capital española seis décadas atrás. Su desembarco en el viejo continente cambió radicalmente el panorama establecido en el fútbol europeo. La leyenda del club cuya presidencia de honor ostentaba desde el año 2000 se construyó alrededor del genio de la Saeta Rubia.

Di_Stefano_El Gráfico Magazine (wikimedia)Paró la vorágine del Mundial, dejó de girar el planeta esférico. El primero de los grandes, el más viejo del póquer de mitos vivos del deporte rey, se marcha. Don Alfredo di Stéfano moría en Madrid después de una vida ligada al balón: primero como jugador, más tarde desempañando la labor de entrenador y en el epílogo de su vida como presidente honorífico del Real Madrid.

Don Alfredo deja huérfano al fútbol mundial, reunido estos días alrededor de la Copa del Mundo de Brasil. Paradójicamente, Di Stéfano se va mientras se disputa el gran torneo de selecciones, la asignatura pendiente del astro. El bonaerense, nacionalizado después español, no pudo disputar un solo minuto en ninguna fase final. El dato añade trascendencia a su carrera como pieza de diferentes equipos de referencia.

Debutó en la élite con River Plate, primero de los argentinos entonces y de dulce resaca tras la irrupción de La Máquina en los primeros cuarenta. Emigró a Colombia cuando el fútbol de su país de origen se puso en huelga. En Millonarios continuó su carrera hacia la cumbre. Santiago Bernabéu, en dura pugna con el FC Barcelona, consiguió ficharlo para el Madrid en octubre de 1953. Un año antes lo sufrió en un trofeo que conmemoraba medio siglo de vida madridista.

El binomio compuesto por jugador y presidente, después regañados, elevó al Madrid a la categoría de mito mundial. La pareja cambió el curso de la historia. En aquellos cincuenta de telón de acero andaba el fútbol convulso, inmerso en una época de cambio de paradigma. La selección de Hungría que disputó el Mundial de Suiza de 1954 exhibió unos registros desconocidos, un concepto de fútbol total que terminaría por imponerse.

La Saeta y el equipo que se articuló en torno al bonaerense siguieron aquella estela. La irrupción del Madrid dividió en dos la cronología del fútbol. A partir del porteño y el resto de compañeros, y sobre la épica de la recién creada Copa de Europa, el fútbol firmó su inclusión en la etapa contemporánea. Di Stéfano era todocampista y goleador, cerebro y ejecutor. Roles difusos, genio y mando por toda la cancha.

El Madrid se hizo ganador sin interrupción. Un equipo que en los tres primeros lustros del franquismo, la etapa más oscura del régimen, sólo había podido conseguir dos Copas del Generalísimo, multiplicó sus títulos tras la llegada del argentino. Los cinco campeonatos europeos consecutivos y la primera edición de la Copa Intercontinental coronaron la edad de oro madridista. Chamartín era el epicentro del fútbol mundial.

Terminó su carrera como jugador en el Espanyol; entrenó a Boca Juniors, River Plate, Valencia y Madrid entre otros equipos. La llegada de Florentino Pérez al sillón rector de Concha Espina unió de nuevo los destinos de hombre e institución. Di Stéfano escribió su epílogo vinculado a la casa blanca. Su legado es incalculable. El hispanoargentino fue el primer eslabón de una historia de liderazgo, característica que impregna el mensaje del club desde su fichaje.

Llora el fútbol inmerso en la fiesta mundialista. También Bernabéu falleció en medio del Mundial de Argentina 1978. Llora el madridismo huérfano de un trozo de su leyenda. La luz de su mayor gloria viva se apagó en el hospital Gregorio Marañón. Di Stéfano no pudo superar el último de sus achaques. Honor para el más grande de los que vistieron la camiseta del Real Madrid.

Foto: El Gráfico Magazine (wikimedia)

1 Comentario

  1. Seria,respetuosa,fantastica opinión de don Álvaro de la Paz,enhorabuena por las columnas que nos ofreces.
    Se me olvidaba gloria a la saeta rubia.

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