Adiós Atleti, adiós

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El BM Atlético celebrando su último título, la Copa del Rey de Logroño 2013. Foto:  Club Atlético de Madrid
El BM Atlético de Madrid celebrando su último título, la Copa del Rey de Logroño, en mayo de 2013. Foto: Club Atlético de Madrid (web oficial)

La desaparición cierra la segunda etapa del club colchonero en el balonmano. Dos años después de la llegada de un bloque repleto de estrellas procedente de Ciudad Real, la escasez de dinero y las deudas acumuladas durante temporadas anteriores terminaron precipitando el final de la aventura en la capital. Cuerpo técnico y jugadores buscarán acomodo en otros equipos durante las próximas semanas.

El BM Neptuno, nombre oficial de la sociedad comandada por Domingo Díaz de Mera y continuadora del proyecto ganador que germinó en tierras manchegas, no saldrá en la Liga Asobal la próxima campaña. La falta de recursos y una elevada cantidad de deuda hacían inviable la continuidad de la andadura del equipo de balonmano. Con un engranaje administrativo debilitado “ante las dificultades actuales por las que atraviesa nuestra economía y que afecta a todas las entidades”, según rezó el comunicado con el que ayer comunicó el club su desaparición, se procederá a su liquidación ordenada en las próximas semanas.

Un equipo donde participaban algunas de las máximas figuras internacionales de este deporte, como Julen Aguinagalde, Joan Cañellas, Ivano Balic, Jonas Källman o el capitán José Javier Hombrados, no volverá a disputar un partido. El punto y final al proyecto que llegó desde La Mancha lo ha terminado poniendo una crisis económica que imposibilita que el patrocinio notable procedente del Atlético de Madrid (alrededor de 1,2 millones al año) pueda servir por sí mismo para mantener al equipo. Fuera de la entidad rojiblanca, y de su aparente esfuerzo polideportivo, el desierto. La reciente victoria de la selección española en el Mundial no ha servido de acicate al grueso de instituciones y empresas, que no terminan de apostar por el balonmano.

Otra oportunidad de oro para implantar este deporte en Madrid se vuelve a perder. Durante los poco más de veinte meses que el Atleti ha jugado en la capital tuvo tiempo para ganar dos Copas del Rey, una Supercopa y un Mundial de Clubes, además de quedarse a las puertas del éxito continental en la Champions League. Estableció su hogar en el Palacio Vistalegre, recinto multiusos del barrio de Carabanchel, donde se vieron asistencias destacables en los enfrentamientos contra el FC Barcelona Intersport y en competición europea. La desaparición del Atleti deja a la urbe huérfana de balonmano, a poco más de un mes de que se conozca la suerte de la cuidad en su lucha por albergar los Juegos Olímpicos del 2020.

Ni la fidelidad del grueso de la plantilla, que ha resistido dentro del equipo pese a los retrasos en el cobro de sus nóminas y la reducción de salarios, ni la implicación de Talant Dujshebaev, que llegó a comprometer en el proyecto a su hijo Álex (una de las mayores promesas del continente), han podido prolongar la existencia del Atlético de Madrid. El propio técnico reconoció ayer haber estado buscando patrocinadores para tratar de revertir la disolución. Durante la última temporada no dejaron de emerger noticias acerca de la mala salud financiera del club. Se marchó en verano Arpad Sterbick, en invierno fue vendido Nikolaj Markussen y se vivió la renuncia de Luis Miguel López como primer directivo.

Vuelve a dejar al balonmano el Atleti, como ya hiciera cerrando su sección en los noventa. El tiempo determinó que no era Ciudad Real el problema ni la barrera que impedía el crecimiento económico de un club asentado sobre un equipo majestuoso. Sin patrocinadores, con deudas con Hacienda y proveedores, se marcha el único conjunto capaz de discutir la hegemonía culé. Con la desaparición del BM Neptuno (entendiendo tanto el cese en Castilla-La Mancha como en Madrid) se extingue otro club campeón. Todos los clubes españoles ganadores de la máxima competición continental han afrontado una profunda transformación o desaparecido. También el Teka Santander, el Elgorriaga Bidasoa o el Portland San Antonio. Balonmano y dinero, un binomio reñido.

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