Adiós a la Dama de Hierro

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El pasado 8 de abril fallecía a los 87 años la ex primera ministra británica Margaret Thatcher después de sufrir un accidente cerebrovascular. Tras una vida dedicada a la política y una reputación forjada a escala mundial, Thatcher será honrada con un servicio religioso en la Catedral de San Pablo de Londres el próximo 17 de abril.

Thatcher. Foto cedida por fotopediaMargaret Thatcher inició su carrera política en las elecciones generales británicas de 1950. Fue la candidata conservadora para el escaño de Dartford, donde atrajo la atención de los medios de comunicación por ser la más joven y la única mujer candidata. Proveniente de una familia humilde, Thatcher encontró el respaldo económico que su carrera política requería en el empresario británico Denis Thatcher, con quien contrajo matrimonio en diciembre de 1951.

Tras sus estudios en el Colegio de Abogados, Thatcher fue elegida como miembro del Parlamento después de una dura campaña en las elecciones de 1959. Durante su participación en la administración del presidente británico Harold Macmillan, Thatcher  fue uno de los pocos miembros conservadores del Parlamento en apoyar el proyecto de ley para despenalizar la homosexualidad masculina y la propuesta de David Steel para legalizar el aborto. También, se mostró a favor del mantenimiento de la pena capital y en contra de la facilitación de las leyes de divorcio.

Durante el gobierno de Edward Heath fue ministra de Educación y Ciencia, caracterizándose por su interés en reducir los gastos de educación, lo que produjo un rechazo generalizado por parte de la opinión pública.  Sin embargo, los problemas de gestión de Heath llevaron a Margaret Thatcher a ganar las elecciones generales del Partido Conservador el 11 de febrero de 1975. Convertida en la líder de la oposición, puesto que el Partido Laborista había ganado las elecciones de 1974, la ex presidenta británica empezó a simpatizar con las ideas keynesianas, declarándose en contra del estado del bienestar y a favor del libre mercado. El auge de su popularidad y su determinación política la llevaron al cargo de primera ministra británica en las elecciones de 1979 llegando a ser la primera mujer en la historia de Reino Unido que desempeñaba dicho cargo. Su conocido seudónimo, La dama de Hierro, empezó a fraguarse tras mostrar su escaso apego hacia el régimen soviético y su intención de colaborar en el freno del avance internacional del comunismo.

Su periodo al frente del gobierno británico (1979-1990) se caracterizó por la influencia de economistas liberales como Milton Friedman. Esta influencia la llevó a introducir límites en los gastos públicos y reducciones en las partidas de servicios sociales, tales como la educación y la vivienda. A parte de la reducción en gasto social, otro de los aspectos más conocidos del gobierno de Thatcher fue su relación con los sindicatos. Su objetivo era reducir el poder de los sindicatos, ya que acusaba a sus líderes de debilitar la democracia parlamentaria y el desarrollo económico mediante las huelgas y protestas. Esta posición respecto al poder sindical le costó a Thatcher una oleada de huelgas, entre las que destaca la llamada Crisis de los Mineros entre 1984-1985.

Pese a que durante sus cuatro primeros años de mandato todas sus promesas de ley y orden se habían desvanecido y el desempleo se había multiplicado por tres,  la economía británica comenzó a repuntar desde mediados de la década de los 80. Así mismo, empezó a fraguarse el término Thatcherismo o la doctrina de Thatcher,  como consecuencia de su política de privatización y de la venta de empresas paraestatales.  En el ámbito internacional, Thatcher, destacó por su estrecha relación con presidentes como Ronald Reagan, su simpatía hacia el dictador Chileno Augusto Pinochet y por la guerra de las Malvinas (1982) con Argentina. El fin de su mandato vino de la mano de su oposición a la integración europea y su rechazo a la adopción de una moneda europea única. Una crisis interna en el partido conservador,  llevó a Thatcher a ser reemplazada como primera ministra y como líder del partido por su canciller John Major.  Tras su salida de Downing Street, Margaret Thatcher regresó como miembro de la Cámara de los Comunes hasta 1992. Desde entonces hasta el día de su fallecimiento, Thatcher continuó difundiendo sus ideas a través de su fundación y de dos obras autobiográficas. En 2003, de manera progresiva, comenzó a retirarse de la vida pública debido a mayor complejidad en su estado de salud.

A lo largo de su vida Margaret Thatcher a recibido muchos calificativos. Muchos de sus detractores claman que la Dama de Hierro se veía a sí misma como una heroína con una misión que cumplir: luchar contra el intervencionismo estatal, recuperar la hegemonía de la iniciativa privada, garantizar la defensa de Occidente y, sobre todo, devolver la confianza a los británicos.

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