Acuerdo de Paz en la República Democrática del Congo

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Once países africanos firmaron el pasado domingo 24 de Febrero un acuerdo de paz para estabilizar el Este de la República Democrática del Congo (RDC) y la región de los Grandes Lagos. No obstante, en las negociaciones no ha participado ningún grupo insurgente.

Foto cedida por Al JazeeraLa reunión tuvo lugar en Adis Abeba, Etiopía, en la sede la Unión Africana (UA). El objetivo era poner fin a un conflicto de mas de dos décadas, que ha sido catalogado como el mas mortífero desde el fin de la segunda Guerra Mundial. El acuerdo supone la apertura a la intervención de la Fuerza Neutral Internacional (NIF), integrada por soldados de países de la región bajo el mandato de la misión de la ONU en la RDC (Monusco). Las Naciones Unidas ha precisado que el acuerdo “es solo el principio de una estrategia más compleja” y su secretario general, Ban Ki-Moon ha destacado el carácter histórico el acuerdo.

Los países firmantes han sido Congo, Angola, Burundi, República Centroafricana, República del Congo (Congo Brazzaville), Sudán del Sur, Tanzania, Ruanda, Uganda, Zambia y Sudáfrica. La ONU y la Unión Africana (UA) han participado junto a otros organismos regionales. El punto principal del acuerdo es el compromiso de no intervenir en conflictos que se desarrollen en países vecinos y de eliminar cualquier  apoyo estatal a grupos rebeldes.  En el Congo, la implicación de varios países ha complicado durante años la resolución de la contienda y ha incrementado la inestabilidad regional. Además, países fronterizos como Ruanda, Uganda y Burundi han sido acusados de financiar a grupos armados que operan en Congo.

El conflicto congoleño empezó oficialmente en 1998 pero las causas se remontan varias décadas atrás. Desde el inicio de su actividad democrática en 1960, la política de RDC no ha encontrado el equilibrio. Durante la Guerra Fría, los países occidentales legitimaron la dictadura de Mobutu Sese Seko por su colaboración contra la influencia soviética que acechaba en Angola. Pero tras la disolución de la URSS a comienzos de la década de 1990, las presiones crecieron contra de Mobutu, pues ya no era necesario para combatir el avance comunista. Esto supuso la iniciación de una campaña de derrocamiento por parte de los opositores del régimen dictatorial.

Foto cedida por Al JazeeraEl genocidio ruandés, en 1994, contribuyó al agravamiento de la situación. La región de los Grandes Lagos sufrió las consecuencias; mas de 2 millones de refugiados ruandeses se desplazaron entre Zaire (perteneciente a RDC), Burundi y Uganda. La región mas afectada fue Zaire, que ya vivía una convulsa situación causada por la gestión de Mobutu Sese Seko. Esto produjo que la zona quedara bajo el control de las milicias Interahamwe (grupo armado causante de gran parte del genocidio ruandés) apoyadas por elementos del anterior Ejército de Ruanda.

La Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo (AFDLC) encontró el apoyo hacia su causa en exiliados ruandeses y ugandeses. Dirigidas por Laurent Désiré Kabila, estas fuerzas dieron inicio a la Primera Guerra del Congo en 1996. Kabila subió al poder en mayo de 1997, pero sus colaboradores extranjeros (principalmente ruandeses y ugandeses) decidieron no abandonar el país. Al este de la RDC, la desilusión con el régimen de Kabila era notable y la población mantenía vínculos étnicos con Ruanda. La salida de las tropas ruandesas en la zona desató una revuelta en una facción del ejército congoleño. Laurent Désiré Kabila fue asesinado en 2001 por su propio guardia personal y sucedido al día siguiente por su hijo, Joseph Kabila.

Desde entonces la violencia entre el gobierno de Kinshasa y fuerzas como los rebeldes del Movimiento M23, las Fuerzas Nacionales de Liberación (FNL), las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda y las Fuerzas Democráticas Aliadas-Ejército Nacional para la Liberación de Uganda (ADF-NALU) no han cesado. El grupo M23 firmó el último episodio de violencia en RDC y la región de los Grandes Lagos. El pasado mes de noviembre se hizo con el control de la ciudad de Goma y amenazó con avanzar hasta Kinshasa. Finalmente, retiró sus tropas al recibir un compromiso por parte del Gobierno congoleño de negociar sus peticiones.

 Sin embargo, aunque el acuerdo alcanzado en Etiopía supone un avance en la estabilización de la zona, no implica el fin del conflicto. Ningún miembro o representante de los insurgentes ha estado presente en el último pacto entorno al fin del conflicto congoleño, en el que han muerto hasta la fecha más de cinco millones de personas y según un informe publicado por UNICEF sólo el pasado año se denunciaron 25.000 casos de violaciones.

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