Aburrido, boring, ennuyeux, noiso, chato. Soso

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Qué mala es la memoria o cómo cambia la vida. Supongo que ambas cosas. Juro, ante notario si es preciso, que las veladas de Champions eran emocionantes, excitantes, apasionantes; de esas que te hacían seguidor. Vale, había algunos encuentros que eran puro trámite y se tornaban algo aburridos. Pero eran los menos, o eso es lo que yo recuerdo. Sin embargo los dos últimos partidos me han resultado completamente anodinos. Un conocido me comentaba que había soñado que al Ajax le metíamos cuatro, no acertó por un Petit Suisse.

No obstante, quisiera aclarar que un marcador abultado no es, obligatoriamente, sinónimo de: buen juego, superioridad o emoción. Hay gente que los confunde. Hay periodistas deportivos que confunden a la gente. El plan estaba claro: pizzas y fútbol. Parece insuperable, lo es. Noche casi cerrada en Madrid, en el Santiago Bernabéu se encuentran dos equipos: el Real Madrid de Mou y el Ajax de Frank de Boer (ex futbolista del Barcelona, entre otros). Enfrentados un equipo juvenil, por las edades, y un conjunto de figuras, aun no lo podemos llamar equipo. Como novedad en el Madrid: Kaká. Repetía en la zaga Varane, no lo hace mal el recomendado de Zizu.

Al inicio del encuentro el Ajax tuvo más peligro que el Madrid, el juego de los blancos era lento, cansino y fallón. El desconcierto reinaba en Chamartín, esto no es nuevo. El primer acercamiento con cierto riesgo para los holandeses no llegó hasta el minuto 8, con un tiro alto de Benzemejorando. Este mismo protagonista falló un gol cantado y fácil en el minuto 16 y medio. Regreso de Benzepeor. En el minuto 18 se sacó la única amarilla del encuentro y tuvo el honor de recibirla Carvalho. Hasta este momento lo más interesante de la noche eran las pizzas que nos estábamos comiendo. Y por supuesto el gran Alonso, deberían ponerle un altar. ¡Qué pases da el tío! Casi sin despeinarse, a lo James Bond. De hecho un gran pase suyo, en el minuto 21, originó una doble ocasión fallida que terminó en un córner. Ese saque de esquina casi se convierte en el primer tanto de la noche, eso sí: en propia puerta. Benzepasable hizo otro intento con un tiro raso desde fuera del área, quedó en nada.

Entonces ocurrió todo, la claridad llegó a mis ojos y me cegó. ¡Ahí estaba! La declaración, la constitución firmada y sancionada por la más alta institución del fútbol sobre el juego del Real Madrid. Un contraataque. Cuatro jugadores y un gol. Benzeaprobando, Kaká, Ozil y CR7. Gol del portugués. Cinco pases en el minuto 25, adelantaban al Madrid. No hay más, eso es todo. ¡Tanto pensar, tanto pensar! Si estaba totalmente nítido. De ahí en adelante poca cosa destacable, un tiro de Ozil en el minuto 33 y un remate de Ramos en el 38. Mientras yo seguía asombrada ante mi descubrimiento. Ni Colón había llegado tan lejos como yo en esa noche de pizza y fútbol. Pero la vida siempre se guarda un as en la manga y en el minuto 41 mi mandíbula rodó por el suelo. Kaká marcaba un gol, con este suman dos desde que vino. Los comentaristas no tuvieron más remedio que pasarse el resto del encuentro hablando del tema. ¡El regreso del hijo podrido! Digo, pródigo. La primera parte terminó en el minuto 46, al mismo tiempo que yo recolocaba mi mandíbula en su lugar.

La segunda parte comenzó sin cambios, el Madrid ya había atontado al pobre Ajax. En el minuto 48 llegaba el segundo tanto, obra de Benzebueno. Entre bostezos, míos y de la compañía, seguía un juego sin altercados, sin un “uy” ni un “ay”. Los blancos controlaban el juego, los jovencitos holandeses intentaban algún ataque sin acierto. Hasta el minuto 65 nos tuvieron, ellos y nosotros, en este duermevela y nos medio despertó, que no del todo, un casi gol (que no fue) del resucitado Kaká. De aquí al final, nada de nada. Benzema se lesionaba en el minuto 74, era sustituido por Di María y Kaká por Higuain. Una mano salvadora de Iker y en el minuto 83 el desconocido saltó al campo. Bueno, uno de ellos, hay otro en la enfermería. Altintop sustituyó a Ozil. Como del juego no puedo comentarles gran cosa, les diré que probé una tarta llamada Bomba (y con razón), llena de chocolate, galleta y más chocolate. Estaba un rato rica, pero es recomendable comer poquito. En el minuto 92 pitaron el final y yo desperté de la siesta.

A pesar de lo relatado, habrán observado que la prensa me contradice. Si hubieran comprado un diario deportivo, oído un programa de radio deportivo o visto los deportes en la tele, sabrían que este fue el mejor partido del Madrid con mucho. Porque regresó el gran Kaká y la jugada del contraataque nunca jamás se ha visto antes, es magia. Puro espectáculo, oiga. Según los expertos se notó la superioridad de los blancos, quienes aplastaron a los holandeses. Tras estas deliberaciones tan acertadas de los entendidos, yo he comprendido que no tengo futuro alguno. Tengo un título y un sueño que no podré cumplir. Ser periodista deportivo. ¿Y saben por qué? Porque tengo ojos que ven. Nunca pensé que ser vidente fuera un impedimento, es obvio que lo será. Y como el Madrid sigua jugando así, va a ser una temporada soñada (nunca mejor dicho).

Fuentes de las imágenes:
www.realmadridweb.com
www.m.eurosport.es
www.vivafutbol.es
www.euroresidentes.com
www.abc.es

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