¿¡A que me chivo!?

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Mírenlo. El capullete de mi jefe. Me ha congelado el sueldo, el muy cerdo. Está ahí, en el bar de Manolete, fumándose un cigarro… Pues que se prepare, que se le va a caer el pelo. Ahora iré, y me chivaré. Porque lo dice Leire Pajín. Porque lo dice José Luis Rodríguez Zapatero. Porque todo lo que dice toda esta panda va a misa, por muy laicos que sean, o a la mezquita, aunque apedreen a la ministra por ser mujer. Se va a cagar don Julián. Por cabrón, por fumador, y, ¡qué narices, ¡por fascista!

El blando de Manolete dice que su negocio se está arruinando. Manolete se ha cambiado la chaqueta, seguro. Que sí, que él votó al PSOE, pero que ahora está siendo crítico y todo. Da vergüenza. También lo delataré: iré al Ayuntamiento, y le diré al señor alcalde que Manolete se está pensando a quién votar. Ya mismo lo veo con la camisa azul, la boina roja, y un estuche de Farias. Mejor prevenir que curar. O eso dicen. Pues no me vendría mal, fíjate tú, quedarme con el bar de Manolete. No muchos duros supondría, porque dicen que, con la Ley Antitabaco, el negocio va a registrar pérdidas del 30%, pero oye, duro a duro, se junta un buen capital. Creo que lo voy a delatar por chaquetero. Con Franco, las delaciones tenían recompensa. Yo creo que España no ha cambiado tanto, y lo mismo puedo llevarme mi pedacito de tarta.

En la barra está también Guillermo, ese inculto albañil que me quitó a Julia, mi primera novia. Hablan del Madrid. A ver, ¿de qué narices va a hablar este tipo de gente, si no? Ahora dice que los socialistas se están convirtiendo en falangistas por esto del tabaco. ¡Qué imbécil es! No tiene ni puñetera idea de lo que habla. Se ha fabricado un cigarrillo de los de liar. Dice que se sale a la puerta, para que no lo multen. Pues yo lo voy a delatar, porque el cigarrillo se lo ha liado en la barra, delante de mis ojos. También diré que se lo ha fumado en el bar. Razón no me falta: se lo está fumando en el poyo de la puerta. Que sí, que es la calle: pero el poyo es parte del edificio. Seguro que le sacan unos duros. Por quitarme a la novia, por fumador, y, ¡qué narices!, por antipatriota. ¿O es que no es el sector de la construcción uno de los mayores culpables de la crisis económica española?

Acaba de llegar Julián con su churumbel, que tendrá 3 ó 4 años. El niño ya no será fumador pasivo. ¡Qué buena noticia para el Julianico! Podrá contemplar, sin cortina de humo alguna, cómo los borrachos se juntan,  cómo van al baño a vomitar, cómo bailan claqué (o lo intentan) en la barra, cómo Jerónimo (que ya va por la décima) le rompe el vaso de tubo en la cabeza a Aarón, porque el primero veía un duende asesino en la cabeza del segundo. Ahora, el bueno de Julián podrá llevar a su hijo al bar de Manolete, al puticlub de la Juani, y adonde a él le salga de sus santos cojones. Ya saben: para aumentar una libertad, hay que prohibir otra. Ley de vida. Vasos comunicantes, o como se llamen.

Por fin llego a mi casa. Le he dicho a Begoña, mi querida esposa, que me prepare un vaso de coñac. Me tomo mi buen copazo de “Louis Royer” con un habano de importación. Mi bebé tose un poco. Pobretico: ya le están afectando los gases de los coches. La contaminación es lo que tiene. El olor del habano embriaga mi salón. Mi Begoña dice que no mejora con su neumonía. Otra igual: seguro que es culpa de la calefacción, o de las ondas ultranosequé de los teléfonos móviles. Pero qué bien sabe mi puro, ¡copón, copín y copete! Espero que nadie me delate por fumar en mi casa, que para eso es mía. 

Fuentes de las imágenes:
http://www.libertadexpresion.com.ar/
http://3.bp.blogspot.com/_-YHF6Q0vXTw/SypZ8QqVZaI/AAAAAAAACTc/-NdXeJHxLzw/s400/area_fumador%5B1%5D.jpg

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