¿A por qué va el Atlético?

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Bajo la tutela de Diego Simeone, el Atlético de Madrid está completando su temporada más regular de los últimos años, pero al aficionado le surge una pregunta. ¿Cómo la acabará?
 
La afición del Calderón quiere seguir aspirando a lograr títulos. Fotografía: BruceW.
La afición del Calderón quiere seguir aspirando a lograr títulos. Fotografía: BruceW.

El mensaje de Diego Simeone cala en el aficionado del Atlético e inspira a cualquier aficionado al fútbol. El argentino siempre ha sido reacio a proponerse objetivos a largo plazo, no ha querido oír hablar de la lucha por la Liga ni de cualquier otro título, y levanta la bandera del “partido a partido”. Ocurre que el próximo ya vale un título. Consecuencia de su mayor desliz en todo el curso, el Atlético se juega en Kazán la Europa League tras perder 0-2 en la ida en el Calderón.
 
Un partido en el que el Atlético recordó los motivos por los que tanto tiempo, con o sin merecimiento, se le denominaba el pupas. Después de fallar varias ocasiones claras de gol para poner un 1-1 factible de remontar, en la última acción Sergio Asenjo, espoleado por su banquillo, subió a rematar un córner, y a los rusos les dio tiempo de hacer un contragolpe con el que anotaron el segundo a puerta vacía. De forma cruel se quedaba el conjunto colchonero contra las cuerdas en la competición que más alegrías le ha dado en los últimos años, y de la que es vigente campeón.
 
Una situación inesperada por la fiabilidad que ha venido demostrando el Atlético durante todo el curso. Si se confirma la eliminación este jueves, al conjunto de Simeone ya solo le quedarían dos balas en la recámara. Una, la que echaría a la gente a las calles, la Copa del Rey. En la ida de las semifinales ganaron 2-1 al Sevilla, ventaja que tendrán que conservar en el Pizjuán para disputar la final ante Real Madrid o Barcelona. Una victoria copera sería una hazaña incluso superior que la de ganar la Supercopa de Europa al Chelsea, y la tienen a su alcance. 
 
La otra bala no teñiría las calles de Madrid de rojiblanco, pero sería el reflejo de una temporada inolvidable. Casi descartadas sus opciones de ganar la Liga, y con la clasificación para Champions -principal objetivo del club- casi garantizada, el equipo se centrará en pelearle la segunda plaza al Real Madrid, misión para la que tienen dos puntos de ventaja. Para todo ello será fundamental que no vuelva a aparecer, o lo haga más bien poco, la versión del Atlético que cedió en San Mamés, Vallecas y ante el Rubin, un espejismo de lo que se ha visto durante el resto de la temporada. 
 
En esos encuentros se vio a un Atlético poco concentrado, sin garra en el centro del campo, y sin desborde ni acierto en los metros finales. Esa versión del conjunto colchonero quedó olvidada en Valladolid, donde con el mando de Gabi Fernández, la insistencia de Diego Costa y el olfato de Radamel Falcao se volvió a ver al mejor Atlético. Es lo que necesitará en Kazán para dar la vuelta a la eliminatoria. El próximo partido y, esta vez con más razón que nunca, el más importante.

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