“A mí el pelotón” y otros escritos de fútbol

2
415

A mí el pelotón y otros escritos de fútbol de Patxo Unzueta es un libro imprescindible para entender el fútbol español, para recordar a futbolistas destacados de ayer y de hoy, y también para disfrutar con excelentes anécdotas. Pero por encima de todo sirve para calcular la importancia del Athletic de Bilbao. Y es que no se puede comprender el fútbol español sin conocer la esencia de un equipo cuya trascendencia va mucho más allá de lo estrictamente deportivo. Es una filosofía, una manera de entender el fútbol y, en resumidas cuentas, un modo de entender la vida.

Es un libro de periodismo deportivo que encuentra una conexión inmediata con el lector gracias a su manera honesta de escribir huyendo de todo artificio innecesario. Son 243 páginas tremendamente entretenidas que recogen una recopilación de crónicas y artículos con un lenguaje directo y atractivo. El tipo de lectura que uno no puede dejar y que no quiere que llegue a su página final.

“Mi libro más querido amarillea por el paso del tiempo,… Guardé todas y cada una de sus crónicas durante casi cinco años. Construí con aquellos recortes mi archivo privado, convencido de que era el perfecto material para un libro, como así ocurrió. Todavía poseo aquellas carpetas, signo de un tiempo donde no había computadoras, Internet, ni teléfonos celulares. El alcance de A mí el pelotón es universal, condición que procede del ingenio de Patxo Unzueta para trascender lo familiar, lo cercano, y convertir sus historias en asuntos sin fronteras, propios del fútbol en cualquier ciudad, país o continente”. El periodista Santiago Segurola escribe así un emocionado prólogo que invita a descubrir el tesoro que esconden las páginas de la nueva reedición de los artículos que escribía Unzueta en El País y otros que se han añadido para redondear un libro excelente.

La característica que engancha desde la primera página es la personalidad que derrocha en cada frase el autor. Imprime de una manera magistral sus sentimientos de un modo que no provoca rechazo por su implicación, sino admiración por su capacidad para distanciarse del fanatismo e imprimir profesionalidad, y ello a pesar de mostrar sin reparos el equipo de su corazón. Cualidad tan necesaria como escasa en el periodismo actual.

El autor no esconde que ama al Athletic -tampoco evita ser justo a la hora de valorar los defectos que ve-, y hace un recorrido por la historia del club y sus protagonistas desde su fundación hasta la actualidad.

Comienza su relato con una conmovedora historia sobre cómo nació su pasión por el fútbol ganándose la empatía del lector, el cual se verá fácilmente reflejado en esos sentimientos. El segundo episodio esconde la particular anécdota que da nombre al título del libro protagonizada por Belauste, con el dorsal número cinco, durante el tercer partido de la Selección Española en los Juegos Olímpicos de Amberes, para anunciar el gol que iba a marcar a Suecia: “A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo”. España acabó ganando el partido y así se inició la mítica furia española.

También hay hueco para explicar la rivalidad entre el Athletic y la Real Sociedad, así como para trazar perfiles de jugadores míticos como Zarra, Gainza o Panizo. Y para detalles tan curiosos como la procedencia de los cánticos en los estadios de fútbol, el sentido de San Mamés y el significado del apodo de leones para los aficionados del Athletic, los paralelismos con el fútbol inglés o la discusión por ver quién debe ser considerado el decano del fútbol español.

Pero en lo que se recrea el autor es en describir la etapa más gloriosa del club a principios de los 80: “Fui cronista del Athletic entre las temporadas 1982-1983 y 1985-1986. Durante esos cuatro años el equipo de San Mamés fue dos veces campeón de Liga y jugó dos finales de Copa, ganando una de ellas”. Años en los que los de San Mamés reinaban en el fútbol español utilizando la misma filosofía que siguen manteniendo hasta hoy: cantera, cantera y cantera. Describe con todo lujo de detalles el modo de conseguirlo y también el de celebrarlo.

Uno de los apartados más entrañables de todos los que componen el libro es el dedicado a Lezama y a lo que significa la cantera para el club, lo que supone para un niño ser admitido o rechazado y todo lo que esto implica. El Athletic es el único equipo español que puede decir que utiliza la cantera sin temor a faltar a la verdad. Se pueden hacer valoraciones sobre lo estricto de su método (solo admitir jugadores vascos), pero entre dar la oportunidad a jugadores de la casa o decantarse por no foráneos, la elección por un sistema u otro parece sencillo, independientemente de ideologías políticas.

Y tal vez sean las líneas dedicadas a Javier Clemente las que se traduzcan más entretenidas. El autor relata de modo conmovedor la corta carrera como futbolista, de exquisita clase, del que luego sería polémico seleccionador nacional. También hay cabida, con todo lujo de detalles, para el mítico enfrentamiento con Sarabia que marcó dos frentes entre los aficionados del Athletic: los que apoyaban al técnico y los que se ponían de parte del talentoso jugador.

Se podrán encontrar historias protagonizadas por Txetxu Rojo, Cedrún, Goikoetxea, Iríbar o Zubizarreta y otros protagonistas del mundo del fútbol como Valdano, Alfonso, Iniesta o De la Peña; o el hueco dedicado al jugador santo y seña del Athletic de los últimos tiempos: Julen Guerrero, y al que está llamado a ser el símbolo para los próximos años: Iker Muniain, que reflejan la pasión del autor por el lado más humano del fútbol.

Las últimas páginas son un ejercicio de amor incondicional al Athletic, a los valores sobre los que se creó y que en diferentes etapas se han ido dejando un poco de lado. Expone su idea de cómo deberían arreglarse ciertos problemas de organización, de representación y de dirección con una sensibilidad y respeto admirables. Con la inocencia propia del aficionado que solo desea lo mejor para su equipo sin esperar otro beneficio que el sentirse identificado y orgulloso.

Leer estos artículos es una ocasión para que cualquier aficionado disfrute y para que todo el que quiera dedicarse a escribir compruebe que se puede ser de un equipo y sentir sus colores, y sin embargo hacer sus crónicas desde la objetividad y el buen gusto.

Fotografías: Diego’s sideburns / Editorial Córner.

2 Comentarios

  1. muy buen libro, si, por ejemplo, todo lo q apunta unzueta lo hace pq tiene importancia, lo q pasa es q no se moja hasta el final, o pq no sabe quiza o pq en fin no se atreve o no le dejan
    y es q el conflicto clemente-sarabia va mucho mas alla de lo q en ppio parece solo un asunto deportivo, siendo por lo demas, un asunto q se podria arreglar precisamente como asunto deportivo
    por otro lado, es de agradecer el capitulo dedicado a de la peña -el de iniesta es mas obvio-, por ejemplo, otro asunto -en este caso solo cuasi- extradeportivo
    en otro blog ya he hablado de q el problema si es el racialismo y el proteccionismo del pais vasco en general, de modo q no digo mas
    no se si habria algun modo de conservar la tradicion -q de todas formas no se remonta al ppio, pues habia jugadores ingleses en el primer athletic- de los jugadores de la tierra, pero quiza podrian cambiar el ius sanguinis y el ius solis por el ius lezamis (de lezama), sugiero
    lo q es seguro es q el racialismo quiza no es terrorista pero lleva o justifica per se al terrorismo, y el proteccionismo es asimismo autodestructivo a la corta o a la larga, eso es lo q paso en el conflicto clemente-sarabia, el nacionalismo vasco no supo acoplarse a la democracia -fue cuando empezaba a gobernar alli arzallus- y clemente hizo de titere del pnv
    el pais vasco tendra el menor paro y solo 5% de inmigrantes, pero en toda españa el paro es del 20%
    si la mentira nacionalista vasca fuera solo un problema de ellos, pues alla ellos, el problema es q es autodestrcutivo para sus vecinos, y lo ha sido para la seleccion española, q en mi opinion tendria q haber pisado semis ya en el mundial86
    por tanto, el libro esta muy bien y es de agradecer y hay q felicitarlo, pero el problema del critero racial, etc, si es un problema q no admite ningun tipo de ironia

Dejar respuesta