A la cumbre de Washington hemos de ir

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Indignación. Fue la sensación que seguramente José Luis Rodríguez Zapatero sintió al saberse excluido de la reunión que las grandes potencias internacionales celebrarán el próximo día 15 de noviembre en Washington, dicen algunos que para sentar las nuevas bases del nuevo capitalismo. Pero como bien dice el refranero español ‘el que la sigue la consigue’. Por unas u otra razones, España tiene ya una butaca garantizada.
Estados Unidos decidió no invitar a la fiesta a España. Zapatero se lo tomó casi como una cuestión personal, él quería participar en la cumbre que intentará poner fin a la crisis económica que actualmente azota a una gran parte del planeta. Comenzó en ese momento todo un despliegue de medios del presidente del gobierno para estar en esa cita. Al estilo Administración Pública española, las peticiones españolas iban siendo remitidas de un lugar a otro. Estados Unidos decía que era la Unión Europea quien tenía competencia para tomar la decisión; los europeos delegaron la duda en la posible buena fe del país del Sena, al que le sobraban los asientos. No importaba cómo ni a quién tuviéramos que agradecerle el favor, la cuestión era estar en Estados Unidos el próximo día 15.

Y así fue, Sarkozy se convirtió en nuestro salvador. Él accedió a ceder a España una de las dos sillas que le corresponden en el encuentro. Los franceses poseen un puesto de más: uno como miembros del G8, el que cederán a España; y otro que ocuparán, el de la presidencia de turno de la Unión Europea. Así se hizo saber el sábado día 8 de noviembre en un comunicado oficial remitido a los veintisiete países miembros de la Unión Europea. La pregunta que deberíamos plantearnos, si no lo hemos hecho ya, es: ¿hemos sido invitados porque somos la potencia mundial que creemos o por la teoría española ‘para que nos callemos’?

Algunos expertos han hecho referencia, quizás no demasiado desencaminados, a que la ausencia de nuestro país en dicho encuentro no era casual. No podemos compararnos al elenco de países que acudirán en representación del G8, Francia Reino Unido, Alemania e Italia; pero tampoco nos pareció  en su momento suficiente para nuestra categoría el entrar al G20. No obstante, y simplificando las visiones, ¿no merece un puesto en esta cita económica la octava potencia del mundo?  Quizás sea el momento de abrir la caja de Pandora, revisando el lugar real que España ocupa en el puzzle del mundo.

Polémicas aparte, España debe demostrar al mundo este fin de semana al mundo que merece el puesto que va a ocupar y, para ello, quiere proponer a la banca española como ejemplo de solvencia en el sistema financiero internacional, según decía el diario Público, el día 11 de noviembre citando palabras del propio presidente del gobierno.

Como adolescente a punto de asistir al baile de fin de curso, a España le ha llegado el momento de retocar los preparativos. Llega la hora de tomar apuntes de las opiniones y pareceres de los implicados, alcanzar consensos con el partido de la oposición y, como no, agradecer a Francia  su delicadeza a invitarnos a este desfile de la economía mundial. Los encuentros con los bancos más importantes y con el líder del Partido Popular se han producido ya. Nuestro presidente da los últimos repasos a las lecciones, en el examen final se enfrentará  a cuestiones vitales.

1 Comentario

  1. Q grande!!!Como hablas de política sin avisarme….serás una gran periodista…estoy segura de ello. Cuando ese día llegue acuardate de mi…!!!
    No te vayas a la copé jaja.

    Muy buen articulo!!

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