A. Daimiel: “Vamos a provocar que las nuevas generaciones pierdan la paciencia” (2/2)

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La segunda parte de la entrevista con Antoni Daimiel trata sobre la situación del deporte español y el mundo del periodismo deportivo a día de hoy. Antes de comenzar la entrevista, ya avisó de que su visión sobre el periodismo no era la más optimista posible. Sin querer maquillar la visión sobre esta profesión y con reflexiones tan crudas como sinceras, reconoce la crispación existente, la peligrosa bipolaridad y los efectos que puede tener sobre la sociedad una información deportiva como la que tenemos cada día al encender la TV o la radio o al comprar un periódico.

El periodismo deportivo español parece que vive un tiempo bastante convulso. ¿Usted también lo ve crispado?

Sí, sí. Está crispado… Muy crispado. No sé si es algo más o menos buscado, pero yo creo que, de momento, hace que esta crisis galopante que afecta a todos los sectores, haya afectado menos al periodismo deportivo, porque la crispación hace que se hable mucho y que se consuma mucha información deportiva. El debate no sé si es casual o no, pero el periodismo deportivo, desde que empecé en 1990, ha estado mal en términos generales. Ahora no iba a ser una excepción. Quizá está menos castigado por la crisis que otros sectores debido a esta crispación, que no debería ser algo de lo que nos sintiéramos orgullosos. Todos estos debates tan agresivos que hay, hay que controlarlos, porque lo que se dice de que genera violencia tiene bastante de cierto. Hay que ser muy cuidadoso.

¿No le resulta curioso que estemos en este escenario cuando España está triunfando a nivel deportivo en todo el mundo?

Esto daría para hablar horas y horas. Es verdad que hay muchos éxitos del deporte español, y que eso nos entretiene aquí y nos enorgullece, nos hace sacar pecho… Pero luego, en el otro lado de la balanza, de repente descubres que el fútbol español -el baloncesto ya no digamos-, y las estructuras del deporte están arruinadas. No solo eso, sino que resulta que un país tan necesitado económicamente como España, con todas esas reformas que se están aprobando, que van a hacer mucho daño a los trabajadores, está depositando millones y millones en un pozo sin fondo que es la inversión en el deporte. Esto que se decía en la Antigua Roma de “pan y circo”, y luego en la época franquista con el Real Madrid o los toros, está igual o más vigente que nunca.

Las estructuras del poder en España están permitiendo que ocurra esto, porque por lo menos la gente está entretenida; si no, no tiene explicación que el Gobierno o las autoridades no intervengan. ¿Cómo estamos diciéndole a la gente que trabaje tres años más, permitiendo a las empresas ERE y despidos y estamos tirando millones y millones en el fútbol? Es absurdo. De repente, el Barça, el equipo modélico, aquel que vas a EEUU y ves a gente con su camiseta, debe 500 millones. En el caso del baloncesto español, la final da un 4% de audiencia en TV, y hay jugadores que ganan un millón o un millón y pico de euros por año. ¿Esto en qué se sostiene? Es algo tremendo. Es muy preocupante también por cómo nos ven desde fuera. Las noticias de esta ruina llegan fuera, y luego nos quejamos de que nos tratan mal, que si hablan de doping… ¿Que opinión van a tener desde fuera cuando resulta que les ganamos pero luego leen esto? Dirán: “Estos son unos golfos”.

Por enumerar algunos casos: la LFP está en la ruina, el Real Madrid de baloncesto recorta su presupuesto y el Barça hace lo propio con las secciones. ¿De verdad debería habernos cogido por sorpresa?

Esto viene de largo. Ahora a lo mejor hay un ánimo mayor en la prensa de publicar estas informaciones, lo cual me parece destacable y digno de elogio, pero esto viene de hace muchos años. Con la crisis global esto se acentúa, pero a mí me consta que Real Madrid y Barcelona tienen deudas altísimas desde hace años; desde Lorenzo Sanz o el nuñismo. Las deudas se permiten, cosa que no le permiten a un pobre trabajador que tenga una hipoteca que no puede pagar y le echan de su casa. Al Madrid y al Barça les permiten deber 500 millones.

No parece casualidad que se haya publicado todo esto ahora al terminar las competiciones, cuando no hay muchas noticias.

A lo mejor. Los periodistas tenemos que seguir trabajando, y si no hay algunas cosas de las que hablar, el periodista se busca la vida y busca otros temas y afortunadamente se buscan temas así.

En el caso del baloncesto parece que no existe tanta fricción en las informaciones y los debates que se generan.

Bueno, quizá le gustaría al baloncesto que hubiera algo más (risas), que se hablara algo más. Esto se reduce al fútbol; y dentro del fútbol, a la dualidad Real Madrid-Barcelona. Esto es otro asunto que es pan para hoy y hambre para mañana. Cuando hablo de cosas de estas, recibo la acusación: “Claro, como no eres del Madrid ni del Barça”… Debería dar igual, porque de lo que se trata es de tener unas estructuras sólidas de competiciones donde prevaleciera la solidez y la competitividad de una Liga. En este caso, que la Liga BBVA fuera una Liga importante y potente. Para ser importante tiene que haber más igualdad. No puedes ser una Liga importante cuando sabes que el Real Madrid y el Barça, en 38 jornadas, van a perder entre 10 y 15 puntos. Es una locura. ¿Qué interés tiene esa Liga?

Los propios equipos y clubes tienen que solucionar esto cuanto antes. Si no, al final perderá interés, y el Madrid y el Barcelona se buscarán otras alternativas. Afortunadamente no pasa en otros países de Europa. Si el reparto del dinero de los derechos televisivos fuera en Inglaterra, en Alemania o en Italia como es en España, ya se habría creado una Liga Europea de elite, una Champions que se jugara de septiembre a mayo y en la que hubiera dos o tres equipos por país, y hubieran abandonado las Ligas nacionales. Por suerte, en otros países no hay tantas diferencias por ese reparto del dinero de las televisiones, que es una cosa de locos.

Al entrar en cualquier diario digital deportivo se puede apreciar que las noticias más leídas tratan sobre alguna curiosidad o anécdota. ¿Se le da prioridad a la información superficial sobre las noticias más elaboradas o profundas?

Estamos viviendo una época de muchos cambios en la comunicación y en la vida de la gente… En los medios de comunicación hay poca experimentación. Va un poco a impulsos, y a dar algo para recibir enseguida; a la rentabilidad inmediata. Yo no vivo ahora como hace ocho años. Mis costumbres son diferentes: Ahora tengo un iPad, un iPhone, una PlayStation con Internet… Dedico mi tiempo a otras cosas diferentes a las que lo dedicaba hace unos años. Los medios de comunicación tienen que buscar su sitio, eso es un aspecto.

Otro aspecto sobre el que he estado pensando y es un debate permanente, es que o la gente lee en el periódico lo que le ponen; o quiere que le pongan eso y por eso lo ve… He llegado a la conclusión de que la gente ve lo que le ponen. La gente no tiene capacidad de decisión. Solo quien tiene una gran capacidad económica y tiene ciertas inquietudes puede optar por decir: “mira, yo tengo Digital + y cada noche o cada tarde voy a buscar qué es lo que más me interesa. En Internet, tengo cierta inquietud y sé los lugares en los que me van a decir las cosas más interesantes”. La gente suele ir con prisa, y no todos tienen esas posibilidades económicas. La gente se maneja entre cuatro o cinco canales, siempre lo mismo. Lo primero que le ponen lo ve, se queda ahí y lo que vaya pasando lo va viendo. Es una selva tremenda, porque las empresas privadas van a la rentabilidad inmediata.

No es porque trabaje allí, pero la televisión de pago me parece más interesante porque es una apuesta por dar contenidos de calidad para que la gente pague por ellos. A la vez, como pagan, van a exigir calidad; por lo que estoy en una constante tensión de ofrecer calidad, porque si no, pierdo rentabilidad. Por lo menos ahí hay un autocontrol establecido por el propio mecanismo de este negocio. Las televisiones en abierto… Para qué vamos a hablar de eso…

En los periódicos pasa un poco igual. Hay periódicos deportivos para los que la portada es muy importante a la hora de vender más o menos por sus estudios de mercado, y han ido perfilando el gusto del consumidor. Yo recuerdo que, cuando era niño, se compraba en mi casa el As y el Marca. Eran periódicos donde tú podías leer cosas variadas, donde de repente te podías aficionar a un deporte en concreto a base de leer ese periódico, podías conocer nombres de jugadores de un equipo de balonmano de Sevilla o Galicia. Hoy, se va generando gente cada vez más limitada a la hora del conocimiento. Me parece malísimo a la hora de educar y formar a la gente. Se va dando vueltas a lo mismo. ¿A quién fichamos? ¿Higuaín se va o se queda? ¿Cuánto tiempo se lleva hablando de eso? Es de una pobreza intelectual importante.

¿Cree que hacen falta referentes de la prensa deportiva como lo pudieron ser en su momento figuras como Gozalo o Andrés Montes?

Se puede ser un buen periodista de muchas maneras. Has dos puestos dos ejemplos de periodistas que ya no están con nosotros. Uno, con una carrera larguísima, como Gozalo, al que mucha gente ha pasado décadas y generaciones escuchándolo. El suyo era un periodismo con ciertos valores, por la época de la que él procedía; y luego, Montes, que veía el periodismo, sobre todo desde el punto de vista televisivo y de la radio, desde una visión muy vanguardista. Él era muy moderno en la venta del producto, quería llegar al máximo número de gente posible, y era un tipo con una vena genial porque no se preparaba nada; improvisaba todo y le iba saliendo. Era un showman. Son dos buenos ejemplos de buenos periodistas, y puede haber más ejemplos diferentes. Eso es enriquecedor siempre, pero el tema es que ahora nos encontramos con un periodismo en el que todo el mundo de repente hace lo mismo, las tertulias de la noche: Punto Pelota, Futboleros… Todas bajo el mismo prisma.

Al final, te encuentras a periodistas a los que tú has conocido haciendo periodismo, tanto escrito como radiofónico o televisivo, un periodismo de cierto valor; y los ves a todos vestidos igual en esas tertulias. Incluso alimentando un personaje, teatralizando… Si hubiera tres que lo hicieran, vale, es el camino elegido, tiene su público y tal. Pero ahora parece que todo se basa en eso. Hasta en la radio hay ya tertulias así. Eso genera una pobreza por escasa variedad de opciones y de maneras de entender la comunicación. Lo que vamos a provocar es que las nuevas generaciones pierdan la paciencia, y ya sucede mucho, de leer un texto relativamente extenso. Yo me doy cuenta, por familiares y conocidos, de que hay gente de 15, 18, 20, 25 años, que no tienen paciencia para ver una entrevista de 45 minutos en televisión, parece que esa no es la TV de hoy en día. Un programa como Informe Robinson les parece lento. No son capaces de coger un periódico y estar hora y media leyendo, y eso es tristísimo, pero lo han generado los propios medios.

A muchos periodistas les dará un bajón tremendo conocer de primera mano casos como esos.

Muchísimo. Aquí te planteas que algo de lo que tú te has encandilado y enamorado por vocación, si tú quieres sobrevivir dedicándote a esto, no lo puedes hacer. O te pones a sacar noticias en Internet escribiendo párrafos de tres líneas, o empiezas a entrenar en casa con tus hermanos y tus padres una manera divertida de discutir por si algún día te llega la oportunidad de ir a una tertulia. A mí, cuando me empezaron a llamar a estas tertulias, primero empecé a ir a una de Veo7, que era más pausada y en la que me encontraba más cómodo, daba mi opinión… Luego me llamaron dos o tres días para Punto Pelota. Yo iba, voy a donde me invitan con educación porque lo considero un aprecio a mi labor. Pero yo de camino pensaba: ¿Esta gente qué espera que yo haga aquí? o ¿por qué me invitan?. Allí me dedicaba a reírme y a decir algún chascarrillo o alguna barbaridad. No soy actor ni soy capaz de gritar y discutir a voces, porque nunca lo he hecho en mi vida personal ni en mi casa… No valgo para eso. Tampoco en mi casa a las doce de la noche me gusta ni me interesa ver eso porque me vuelvo loco. Me gusta entretenerme con cosas más pausadas a esas horas. Como decías, es tremendo para alguien que aunque sea joven haya tenido la oportunidad de seguir la trayectoria y lo bonito del periodismo y la comunicación.

Desearía llegar a la redacción de Canal+ al salir de Punto Pelota.

La NBA tiene muchas cosas buenas: un partido te puede llevar tres horas, tienes tiempo para contar lo que quieras contar. Cada uno de los que han estado o están haciendo NBA tiene un estilo diferente. Con eso de que es de madrugada, parece los jefes no lo ven mucho ni lo controlan, y puedes hacer lo que quieras. Hay un clima de libertad de acción importante, de tranquilidad… Me encuentro a gusto para hablar de cosas que me gustan, para discutir o que salgan otros temas. Depende de con quién haces el partido, de quién es el narrador o los dos compañeros que estén. Desde el principio valoré la libertad para hablar un poco en el tono que quisiera. Nunca me han dicho “no digas esto”. No soy un tipo que haya vivido profesionalmente en la línea de fuego o de riesgo, como para decir: “Voy a contar una barbaridad”. Veo la vida y la comunicación de otra manera, pero es verdad que es un balneario. Decía Montes sobre la redacción: “Esto es Disneylandia”, después de haber estado con García en la radio. Había un clima plácido en el que él vivía muy a gusto.

Hablando de ese clima de libertad, este año se ha podido ver a gente de fuera del mundo NBA comentando con ustedes, como Dani Martínez o David Broncano. ¿Cómo fue la experiencia?

Los días que ellos han ido a hacer NBA no he coincidido con ellos en plató. En la final de la NBA, en la previa del primer partido, les estuve escuchando desde Miami. A mí ese tipo de incursiones de gente de otros mundos en la NBA me agrada, me encanta, porque le estás dando un sello y un crédito a la NBA. Le estás diciendo al espectador que no es tan forofo: “Algo bueno tendrá esto cuando hay gente que se dedica al humor o al cine que les gusta y que lo siguen”. Yo desde el principio he pensado que la labor permanente que teníamos que hacer con la NBA es ir aumentando constantemente el número de adeptos o de seguidores. En España, excepto al fútbol, a todo lo demás le hace falta eso. Cortar en pedacitos pequeños el producto para que sea asimilable por todo el mundo. En otro partido estuvo Juanfran, el jugador del Atlético, varios jugadores de fútbol siguen mucho la NBA. También vino Javier Cansado, el humorista… Esto es buenísimo.

Además se trata de gente con bastantes conocimientos sobre baloncesto, no están por estar…

Sí, sí, es gente que lleva 10 años viendo la NBA. Le hace muy buen servicio a nuestro producto. Hay gente en nuestra empresa, en Canal+ que no lo ve bien, a la que le parece una frivolidad. “¿Cómo para retransmitir una previa llevas a esta gente?” Piensan que tiene que ser una cosa mucho más especializada, y que le puede molestar al que está viendo NBA todo el año, pero se trata de personajes que no dicen ninguna barbaridad. Controlan de lo que hablan.

Le pongo en un compromiso. Si a día de hoy tuviera que elegir, ¿volvería a estudiar Periodismo?

(Risas) Qué pregunta más difícil… Me gusta el periodismo y trabajar de periodista pese a todo… Pero tengo dudas. Si tuviera un hijo, desde el primer año de vida, intentaría disuadirlo para que no se meta en esto. Tendría que pensarlo, pero quizás no. Mira que a mí me va bien, y me considero un tío con suerte, privilegiado… No tengo ninguna queja, todo lo contrario, pero sería un egoísta si me quedara únicamente con mi caso. Desde siempre he intentado ampliar la visión y ver esta profesión de un modo global. Desde que yo estudiaba, he visto gente con la que yo he coincidido en el trabajo, becarios que se han ido incorporando y luego se han ido, compañeros de profesión de otros medios que han tenido que dejar la profesión y dedicarse a otra cosa porque no podían vivir de esto: intrusismo, amiguismo, enchufismo, gente poco preparada; en el caso de la televisión, gente a la que solo se valora por su físico y da igual lo que diga y lo que tenga en la cabeza… Demasiadas cosas muy ingratas que me mantienen en la posición de que no es recomendable. Es cierto que la vocación, cuando es fuerte, es incontrolable, tampoco es plan de ir quitando la idea a la gente, pero sí creo que es una buena labor de los periodistas avisar de que esto es muy difícil, es ingrato y a ocho de cada diez les va mal y acaban decepcionados. Eso hay que advertirlo.

¿Qué mensaje le daría a aquellos que, aun así, quieran seguir peleando por salir adelante con su vocación?

Hay que buscar la integridad. La vocación y las ganas de ser periodista tienen que estar ahí, pero que eso no te robe todo lo demás. Tienes que ser consecuente, querer hacer bien tu trabajo, ser íntegro en tus opiniones, no ser maleable ni manipulable por jefes, rivales o los propios protagonistas: que no te falte al respeto un jugador o un presidente por el hecho de que tú le vayas a entrevistar. No te arrastres. Ofrece tu trabajo e intenta ser lo mejor posible; y si progresas y cuentas con algo de fortuna, quizá haya algún hueco para gente que hace bien su trabajo y que le contraten y le llamen solo por eso. No porque sea muy agradable o haya llamado ocho veces a un jefe de redacción para decirle lo bueno que es y preguntar si hay algo por ahí. Hay pocos huecos y, por ser prácticos, dedícate a esto, busca todas las alternativas para poder vivir de esto, pero no le cierres las puertas a lo demás. Déjate algunas salidas. La mina tiene una entrada principal, pero que tenga salidas de emergencias por si acaso.

Fuente del texto:

Elaboración propia. Agradecimiento especial a Antoni Daimiel.

Fuente de las imágenes:

Cedidas por Canal+

4 Comentarios

  1. El periodismo deportivo español aún cuenta con algunos profesionales para estar orgulloso. El mismo Daimiel, Segurola, Ramon Besa, “el hacha” Uría, Martí Perarnau… Parece que con el intenso ruido de la “otra” prensa ésto pase desapercibido, pero la calidad está ahí para quien la quiera buscar.

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