A Brasil le falta la fórmula pero le sobra talento

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Luiz Felipe Scolari no ha logrado ganar ninguno de los tres partidos que ha dirigido desde su regreso a la selección de Brasil. Hasta la Copa Confederaciones quiere probar a más de sesenta jugadores diferentes pensando en encontrar el bloque que deje el título del Mundial 2014 en casa.

Neymar y David Luiz durante un entrenamiento con la selección de Brasil. Fuente: freecs (flickr)
Neymar y David Luiz durante un entrenamiento con la selección de Brasil. Fuente: freecs (flickr)

El hecho de ser anfitrión de un Mundial es un arma de doble filo. Cuentas con el apoyo de toda la afición, te garantizas jugar los partidos con los estadios llenos y apoyándote, pero la preparación se puede llenar de dudas. La ausencia de partidos oficiales hace que los jugadores, de forma inevitable, no compitan al mismo nivel al que rinden en sus clubes. Y cuando los rivales son de entidad y los resultados no llegan, la impaciencia inunda al entorno. Es lo que le ocurre a Brasil, que no ha ganado ninguno de sus tres últimos partidos ante Rusia, Inglaterra e Italia.

La decepción de los Juegos Olímpicos y las malas sensaciones en los amistosos se llevaron por delante, en noviembre del año pasado, a Mano Menezes, el hombre que estaba destinado a dirigir al equipo en el Mundial. En ese momento de dudas la Federación recurrió a Luiz Felipe Scolari, el hombre que bordó la última estrella de su camiseta en 2002. Y en la dirección deportiva manda Carlos Alberto Parreira, el que levantó el penúltimo Mundial, el de 1994. Dos veteranos tocados por una varita, acostumbrados a la presión y a manejar a las grandes estrellas del país para afrontar el colosal reto que supone dirigir a la Selección con más tradición del mundo del fútbol en un Mundial disputado en casa.

No van bien las cosas en la preparación, pues en los tres partidos dirigidos por Scolari se han sumado dos empates (Rusia e Italia), y una derrota (Inglaterra). Pero si hay algo que le sobra a Brasil es tiempo y talento, por lo que el seleccionador ya ha anunciado que su plan es el de probar a unos sesenta futbolistas después de la Copa Confederaciones que se celebrará este verano, tras la que espera encontrar el bloque con el que irá al Mundial.

No ayuda que los grandes talentos no hayan dado noticias de sus mejores versiones en estos partidos. Neymar, el hombre destinado a liderar a su selección, está siendo sometido a un gran número de críticas, una situación similar a la que han vivido Messi o Cristiano Ronaldo cuando no han respondido al representar a sus países. Scolari incluso le ha dado un toque de atención: “No es irremplazable y él lo sabe. En 2004 saqué a Figo, quien era uno de los mejores futbolistas que me tocó dirigir”, recordó sobre su experiencia en Portugal.

Pero el jugador del Santos no es el único ausente en estos amistosos. Talentos como Lucas Moura (PSG) y Oscar (Chelsea) llevan unos meses destacando en potencias de Europa y están destinados a poner la imaginación en la mediapunta, pero no terminan de rendir al mismo nivel en la selección. El gran consuelo que le queda a Brasil es que queda mucho tiempo, y que cuenta con grandes jugadores. Sin ir más lejos, posee una gran línea defensiva, históricamente su gran debilidad. Con hombres como Thiago Silva (PSG), Dante (Bayern Múnich) y David Luiz (Chelsea), la solidez en el centro de la defensa está asegurada. Y la profundidad en los laterales con Dani Alves y Marcelo es un hecho. Y en el centro del campo jugadores como Fernando (Porto), Ramires (Chelsea), Hernanes (Lazio) o Luiz Gustavo (Bayern) están preparados para llevar el rumbo. Aún tiene que engrasarse la maquinaria y encontrar su forma de jugar, pero las bases con la que cuenta Brasil son para ilusionarse.

 

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