A 6 horas del trabajo

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Como todo el mundo sabe, Israel empezó hace unas semanas un brutal, desmedido y despiadado ataque contra Gaza. Los muertos al publicar esto ya sobrepasarán, de largo, los 400 (por supuesto sin distinción de mujeres, niños, viejos, adolescentes…), los heridos no quiero ni pensarlo, los destrozos de las precarias construcciones palestinas deben ser millonarios (si es que esas construcciones valen millones). Aparte de estos daños tangibles, tremendos e inhumanos por los que cada uno de nosotros clamaría la venganza más absoluta, tenemos los daños irreparables en la dignidad humana que se llevan produciendo desde hace 60 años.
Me llamó mucho la atención el testimonio de un señor palestino que tenía que pasar cada mañana un
chek point para ir a trabajar. Tenía que quitarse los zapatos, casi desnudarse, enseñar una y mil veces la documentación para poder pasar el control. Era tal el tiempo que perdía (repito, cada mañana), que tenía que levantarse a las 3,30 de la madrugada para entrar a trabajar a las 9,30. Ya digo que, quizás, sea un dato insignificante al lado de tener que esperar no sé cuantas horas para llevar a un niño de urgencias; o para que las niñas vayan al colegio, y por supuesto al lado de los muertos inocentes.

Al ver esto por la televisión, me acordé (no sé por qué, ya que no tiene nada que ver, ni por asomo, una cosa con la otra) de un problema que tuvo un conocido de mi barrio con “El Chino”, un monillo (miembro de los cuerpos de seguridad locales o “Guàrdia Urbana” que se dice por allí) de mi pueblo. Cada mañana le pedía los papeles de su camión, cada mañana al ir al trabajo, cada mañana cuando ya sabía de sobras quién era y que los papeles estaban en regla. Pues bien, después de casi un año, este conocido cogió la calle del medio y le arreó un martillazo en la cabeza al agente de la ley y el orden; dos años de talego.

A veces no podemos llegar a imaginar hasta dónde puede llegar nuestra paciencia. Sí que hay ataques de Hamás a territorio israelí con relativa frecuencia donde mueren inocentes israelíes. Eso también es una violación de derechos humanos qué duda cabe. Sí hay un gobierno corrupto en suelo palestino (elegido democráticamente sí, pero corrupto). Pero y la desesperación de un pueblo refugiado, aislado desde hace años, que vive de la ayuda humanitaria, que reciben sólo cuando Israel quiere abrir las compuertas del muro. Eso es una vergüenza; que potencias mundiales, Organizaciones Internacionales, etc. miren hacia otro lado y sólo se pronuncien con un “que cese la violencia” es lamentable.

Los ataques de David (que en este caso más que David resultan ser Goliat, a pesar de que la estrella del Rey de los judíos adorne los tanques y los misiles del ejército israelí) son una infamia se miren por donde se miren. No sólo los ataques bélicos por tierra y aire, también los ataques sistemáticos a la dignidad humana de un pueblo que lleva demasiado tiempo soportando humillaciones. Un pueblo al que sólo puede movilizarse con un discurso radical y que le sobran razones para ser radicales, terroristas, o lo que quieran. Es uno de los más oprimidos de la tierra con reivindicaciones que nadie escucha desde hace años, porque hace muchos años que una buena política exterior de un país, sólo es buena cuando mantiene el privilegio de sus multinacionales en el Tercer Mundo. Todo lo demás no importa, ni la vida de las personas, ni el humanismo del que carecemos todos.

No nos podemos llegar a imaginar una situación parecida para ninguno de nosotros. Y encima tenemos que escuchar a los mierdecillas de turno que tildan de progres a cualquiera que lleve un pañuelo palestino en el cuello, y que también, normalmente, creen que las relaciones exteriores de un país han de ser sólo económicas. Hablan también de la falta de humanismo cristiano en la sociedad actual (de lo cuál tienen razón si el humanismo cristiano que proclaman fuera el mismo hoy que el del año cero, pero ellos proclaman uno distinto) y de muchas otras patrañas. Normalmente esta gente es conservadora (o liberal, que hoy día viene a ser lo mismo, eso sí, no lo es -conservadora- cuando se trata de defender la alta tecnología de las armas israelíes), aunque hay de todo, que despotrican sobre este pueblo y hablan con total impunidad de su relación con el también discutible terrorismo internacional (ya que aquí los verdaderos terroristas y violadores de los derechos humanos está claro quienes son).

No quiero extenderme más, pero quiero dejar claro que estoy en contra de cualquier tipo de terrorismo, pero ante situaciones límite no sé de qué podría estar en contra y de qué no. También me pongo en la piel de un refugiado de Gaza o de Cisjordania, o de donde sea, y me doy miedo a mí mismo, sinceramente, no sé quién sería. Alguien sin esperanza, sin salida, sin sueños, sin dignidad y sobre todo, alguien que sabe perfectamente que sus hijos tampoco tendrán todo eso, es alguien muy impredecible.

Fuente de la imagen:
http://www.rtve.es/mediateca/fotos/20081230/bombardeo-israeli-contra-gaza/20252.shtml

1 Comentario

  1. Me gusta la forma en que expresas lo que está pasando. Realmente ya no sabes que pensar. No es que uno quiera ponerse del lado de los terroristas pero es que el Gobierno de Israel es ahora el que parece terrorista. ¿Es terrorista Hamas y no el Gobierno israelí que está cometiendo una masacre en Gaza sólo por acabar con Hamás? No hace falta ponerse del lado de uno o de otro para condenar los asesinatos, el despiadado ataque… Creo que todos deberíamos condenar, al menos, eso y ponernos del lado del pueblo palestino, de los heridos, de los que sufren la pérdida de familares, de los que no pueden comer hasta que llegue la ayuda internacional, de los que están con el miedo constante de ser alcanzados por una bomba, un tiro, un misil, de los que sufren cada día en la mismísima frontera de Gaza.
    Un saludo.

  2. Sinceramente y respondiendo al comentario de Romy:

    no creo que haya que demonizar a Israel, no hay que olvidar que (dejando de lado la tregua de 6 meses que concluyó a finales de 2008 con un ataque de Hamás) los ataques con cohetes desde la franja a suelo israelí han sido un goteo constante desde que Hamás llegó al poder.

    Lo que es condenable es la desmesura en la respuesta, pero nada más. Si condenamos un ataque los condenamos todos. Esta hipocresía no la entiendo.

  3. Es un punto de vista muy realista y cercano a todo nuestro entorno. Yo, como tú, opino que en esta guerra hay muchos hipócritas que, además, se intentan disuadir tras una máscara de político transgresor no haciendo otra cosa que llevar esta sociedad al borde del abismo. Sin nada mas que comentar sólo decir que tu artículo es digno de mi admiración y que, por supuesto, espero poder leer y recrearme con sucesivos artículos de tus reflexiones. Un saludo profe.

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