Nadal y Federer, rivales por una buena causa

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Las dos mejores raquetas del mundo se enfrentan en un doble partido benéfico, el 21 de diciembre en Zürich y el 22 en Madrid, con el fin de recaudar fondos para sus fundaciones. Si en el primer partido Federer se alzaba con la victoria, en Madrid lo hizo Rafa con un 7-6 (3), 4-6 y 6-1.

“Poder realizar estos dos eventos es un sueño para ambos. Nos hacía mucha ilusión porque queremos ayudar a la gente que lo necesita y también es bonito que dos jugadores que llevan siendo durante muchos años rivales dentro de las pistas, estén unidos por esta causa” aseguraba Rafael Nadal durante la rueda de prensa matutina. Por su parte, Roger nos decía que “a la gente nos gusta vernos jugar juntos y ésta era una posibilidad de ayudar a niños de todo el mundo”.

La idea de celebrar este doble partido solidario no parte de uno de los dos tenistas, sino de ambos, pues sus “pasos” se dirigían hacia un mismo camino: el de colaborar a mejorar la situación de miles de niños en situaciones precarias y sin recursos. “Es una idea que me llevaba rondando en la cabeza un tiempo y quería jugar con Rafa porque queríamos que fuese un éxito y poder cumplir nuestro sueño. Este año lo hemos podido lograr, en el futuro no se sabe” afirmaba el suizo.

Todos los beneficios recaudados en el Hallenstadium de Zürich se han destinado a los proyectos que la Fundación de Federer lleva a cabo para el progreso del continente africano. Por su parte, los beneficios obtenidos en la Caja Mágica irán a parar a la Fundación de Nadal, orientada a promover el deporte como herramienta de integración personal y social entre los niños discapacitados y los procedentes de ambientes desfavorecidos.

El partido
En la Caja Mágica no quedaba ni un asiento vacío. La expectación por ver un duelo Nadal-Federer era tal, que en apenas 6 horas se vendieron las 11.442 localidades de las que dispone el recinto, a 26 y 33 euros. El espectáculo estaba asegurado y conocidas personalidades de la vida pública española no se lo quisieron perder, como los Príncipes de Asturias, la Reina doña Sofía, Pedro Almodóvar, Paz Vega, Carlos Moyá o el futbolista Fernando Llorente. Todos ellos atentos desde el momento en el que empezaron a sonar los primeros acordes de las canciones de David Bisbal, quien abría oficialmente el encuentro pisando la pista central, escenario que tras el partido se dividiría en 35000 pedazos y se vendería a 65 euros la unidad para obtener más beneficios para la Fundación Rada Nadal.

Nadal quería llevarse la victoria a casa, tras perder en Zürich, y comenzó abriendo el marcador luminoso de la Caja Mágica. A pesar de que el partido comenzó algo frío, acorde con la noche madrileña, pronto se dejaron ver los buenos golpes sobre la pista y Federer no quiso dejar pasar la ocasión de meterse varios juegos en el bolsillo. El primer set estaba tan igualado que finalmente el de Manacor lo tuvo que ganar en el tie break, 7-6 (3).

Aunque en el segundo set, Nadal comenzó ganando el primer juego tras una mala dejada de Federer, el predominio del suizo se hizo más que patente con un remate espectacular en el aire que se llevó las ovaciones del público asistente. Y es normal, la elegancia que desprende Roger en cada uno de sus golpes es de impresión. La trazada que dibuja la pelota sobre el aire es tan perfecta que ésta parece ralentizarse en la retina del espectador. Este efecto es más que patente en sus famosas dejadas, a las cuales recurrió en bastantes ocasiones para arañar unos cuantos juegos, hasta conseguir la victoria por 4-6.

Pero la pasión del mallorquín acabó eclipsando al glamour del suizo, y a su juego, en el tercer set. Parecía que solo estaba Rafa en el encuentro, pues Roger no reaccionó hasta tener un 3-0 en su marcador. A partir de ahí, lo único que pudo hacer es anotarse un 1, por eso de decir “aquí estoy yo”. Por su parte, Nadal finalizó el partido con un 6-1 a su favor.

Pero con el partido ya terminado no se acababa la jornada para los tenistas. Como colofón final a estos dos ajetreados días, acudieron a una cena de gala en la Galería de cristal del Palacio de Cibeles, amenizada por Julio Iglesias, quien de esta forma quiso también otorgar su apoyo a la importante labor que las fundaciones de Federer y Nadal están llevando a cabo para ayudar a los niños más desfavorecidos.

Fuente del texto:
Nerea Pita Gradaille
Fuente de las imágenes:
Nerea Pita Gradaille



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