La Atlántida llama a sus tres Elegidos

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“Cuando las nubes y la oscuridad rebelde se ciernan sobre el reino atlante, se abrirán las puertas y los Elegidos acudirán en su rescate. Serán de sangre joven y vendrán abanderando los tres grandes poderes: Fuerza, Sabiduría y Magia. La Fuerza se asociará a uno de los mayores imperios de la Historia. La Sabiduría será proporcionada por una civilización culta en grado sumo. En cuanto a la Magia, difícil es seguir su rastro, pues tiene muchas vertientes y orígenes”. Ese es el fragmento significativo que abre una nueva aventura en referencia al continente perdido en Crónicas de la Atlántida.
Muchos años atrás el continente había gozado de gran esplendor pero ahora carece de todo tipo de modernidad, anclado en un pasado sin ninguna evolución. La profecía comunicada por Cassandra, a la que muchos toman por loca, motiva que los acontecimientos se desencadenen rápidamente. Los anillos que protegen la Atlántida de futuras invasiones, o de ser descubierta por la civilización exterior, han sido robados, lo que en poco tiempo dejará a todos los atlantes sin protección y sin su rey Fedor IV, que desaparece al intentar capturar al ladrón del robo.

Desde distintas partes del planeta (Tristán desde el Coliseo de Roma, Ibrahim desde las pirámides de Egipto y Sophia desde el palacio de Knossos en Creta) llegan los Elegidos de la profecía, destinados a velar por la salvaguardia de todos los habitantes. En los distintos lugares escondidos encontrarán objetos que pueden ser muy útiles en toda su andanza, como una espada que perteneció a uno de los reyes de Atlas, un amuleto de Elasipo (el más poderoso dentro de la magia) y el Libro de la Sabiduría.

Mientras que ellos son enviados a una misión casi imposible de realizar, como es la obtención de unos nuevos anillos para la protección del continente; un ejército de rebeldes espera paciente la caída del escudo protector para introducirse en la Atlántida. Akers, el encargado de robar los anillos, se los otorga a los rebeldes que establecen su campamento en las tierras de Diáprepes protegidos por el poder que los anillos pueden darles y que nadie puede traspasar.

Sin embargo, todo se reduce a los malvados planes del Gran Mago, Botwinick Strafalarius, que ambiciona sobre todas las cosas el amuleto de Elasipo. Como conocedor de la magia, sabía que la única forma de hacerse con él era haciendo caer los anillos atlantes para que se puedan activar las cámaras secretas del exterior, y recuperar algunos de los objetos que pertenecieron a la Atlántida en su antigüedad. Desde que Ibrahim es mordido por un áspid dorada la magia fluye por sus venas, y el Gran Mago querrá arrebatarle su amuleto mágico a toda costa.

Los rebeldes ofrecen un trato a Legitatis, mano derecha del rey, en el que ofrecen ayuda para llevar los oportunos avances en el continente, así como aumentar sus efectivos en el ejército a cambio de permitirles permanecer en la Atlántida como habían hecho sus antepasados. Sin otro remedio, aceptan las condiciones aunque el interés de Branko, representante de los rebeldes, es bien diferente al que muestra a los atlantes.

Los Elegidos separan sus caminos en el continente atlante sin saber que todos necesitarán su ayuda muy pronto. Al llegar a Atlas, Cassandra demuestra que su primera profecía se ha cumplido y revela otra que predijo hace 20 años “y tú, Diáprepes, ocaso de la monarquía estéril, de tus entrañas emergerá el nuevo rey que será señalado por el fruto de la Magia”, de la que sabe que es un joven llamado Sebastián. Lo que deja un máximo interés al final del libro cuando en el exterior se activa una nueva cámara secreta al norte de España.

Su texto fácil, rápido y con cambios de escenario hace que no se pueda dejar de preguntarse por los sucesos que pasarán más adelante. Aunque está destinado para un público juvenil, cualquier persona puede discernir la magnífica escritura que su autor muestra en cada relato, en cada descripción; y como dota a la Atlántida descrita por Platón de una vida más allá de las palabras dejadas por el filosofo.

El artífice de esta entretenida historia es Joaquín Londáiz Montiel, Licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Publicó su primera novela a los 27 años, y desde entonces no ha parado de cosechar éxitos. De la mano de Montena nos llegó Elliot Tomclyde, y cuatro libros más que completan la saga del aprendiz de magia elemental. No obstante, en el presente año Crónicas de la Atlántida se ha convertido en un nuevo reto para el autor que ya ha acabado de escribir la segunda parte donde seguro que intentará resolver el futuro que les espera a Ibrahim, Tristán, Sophia y Sebastián.

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