5 de mayo, primer paso para la transformación

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Hubiera querido hacer un comentario sobre la elección de Patxi López como nuevo Lehendakari vasco, una noticia que ha sido reconocida por todos los medios de comunicación como histórica por el cambio que en sí mismo representa que presida el parlamento un partido no nacionalista y, en concreto, que no sea el PNV el que ostente la lehendakaritza, algo que ha sido común desde que comenzó la democracia contemporánea.
Igualmente me hubiera encantado referirme a la despedida de Juan José Ibarretxe de la política aunque quizá no hubiera tenido más que comentar que su gestión al frente del gobierno vasco en la última legislatura ha estado tan cuajada de radicalismo,
próximo al abertzalismo en plan pacífico pero dando su apoyo más que evidente a los violentos y a los presos, que ha terminado por hastiar a una ciudadanía vasca que, como cualquier ser humano, prefiere contar con sus gobernantes como alguien que les ayude en sus problemas cotidianos y no se enroque con independentzias, planes o proyectos disparatados.

Pero, como ya cité en mi artículo “Agur PNV”, el cambio de partido en el poder no implica alternativa porque sí, ya que la auténtica historia la hará aquel equipo- desde el que comenzó el camino hasta el que lo ha terminado así que obligatoriamente y aunque a la prensa se le olvide, hay que recordar a Mayor Oreja y Redondo Terreros porque ellos fueron los que empezaron el camino así como todos sus sucesores- que sea capaz de, con los instrumentos del estado de derecho, acabe, en primer lugar con ETA y, en segundo lugar, con el complicado aparato de poder nacionalista, grave problema porque las diputaciones forales aún están en sus manos así que, para compararlo con otros casos, es como si la Comunidad estuviera en manos de un partido y el ayuntamiento en otro. Cuando todo esto termine, y lo que implica hablaremos de cambio. Por el momento, resaltemos la importancia periodística del nombramiento de López y esperemos que el suyo sea el inicio del camino hacia un Euskadi libre para todos y todas, como diría el dimitido Ibarretxe.

Ahora obviaré más hecho histórico que el referido a que da comienzo un nuevo gobierno. No me gusta hablar de cambio hasta que este efectivamente se está produciendo y aún es pronto para saberlo. Arantza Quiroga ya ha ejercido como nueva presidenta del parlamento vasco, sí, pero repite esquemas de antiguos compañeros y por mucho que mande callar a unos y otros o modere los debates, no existe ninguna modificación para los ciudadanos, no hay cambio simplemente porque no ha dado tiempo aún, ni siquiera en que sea de un partido u otro o que hable o no euskera- Ibarretxe tampoco lo hablaba y todo se aprende-.

No. Mejor aprovecharé la ocasión para felicitar al nuevo gobierno por haber llegado a ese puesto, al equipo de López por haberlo hecho posible y al de Basagoiti y Maneiro por realizarlo, y, por último, daré un toque cómplice de atención para que, ahora que el camino al poder se ha terminado, comience el que lleva a la libertad con mayúsculas. Ese será el camino hacia el cambio y quiero creer que el cinco de mayo será el punto de partida.

Sobre todo felicitaré a los ciudadanos vascos porque gracias a su voluntad ha surgido una pequeña rendija que puede llevarles a ese estado perfecto de tranquilidad, de vuelta a la normalidad completa, porque una tierra de la que no puedes huir por lo agradable de sus gentes tiene que ser una tierra que sea un regalo visitar y habitar y no un privilegio.

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