Nadal avasalla en su puesta de largo

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Sencillo inicio de Rafael Nadal en el Mutua Madrid Open. La primera raqueta mundial se impuso (6-1, 6-0) con mucha claridad y en poco más de una hora al argentino Juan Mónaco. El partido que inauguró el discurrir del balear en la capital se cerró con un set en blanco y once juegos consecutivos del local, que regaló a la afición madrileña un monólogo de superioridad sin respuesta.

Estreno del número uno y primer lleno de la Caja Mágica. La pista Manolo Santana registró la mejor entrada del torneo con el debut del ídolo local. Las gradas de la Central, casi repletas de aficionados, dejaron de brillar con el color rojo de su sillería de diseño y se poblaron de espectadores ávidos de jalear al de Manacor. Fervor popular en Villaverde alrededor de la colosal figura de Nadal, el antídoto que palia el desencanto por las ausencias de Roger Federer y Novak Djokovic. La venida del campeón agitó un evento hasta la fecha mustio, escaso de emoción.

Rafael Nadal (27) inauguró su participación en la capital arrasando a Mónaco. Fuente: MMO
Rafael Nadal (27) inauguró su participación en la capital arrasando a Mónaco. Fuente: MMO

Las dudas que rodean el inicio de curso del número uno mundial no aparecieron en su primera prueba en Madrid. Si acaso en sus dos primeros servicios; los demás tramos de partido fueron un agradabilísimo paseo. El choque no le exigió apenas esfuerzo. Y para facilitar el trámite, Mónaco anduvo enzarzado en luchas dialécticas y gestuales con árbitro y público poco provechosas para sus intereses. ‘Pico’, uno de los mejores amigos que tiene Nadal entre los compañeros de profesión, se diluyó después del tercer juego. A partir de ese punto, el vacío.

El tanteo del partido, reflejo fidedigno de lo visto sobre el albero capitalino, es lo suficientemente concluyente como para sentenciar que de la excepción de ganar tan cómodo no debe extraerse regla alguna. Es poco probable que Nadal vuelva a encontrarse un partido tan simple, sin vestigio alguno de dificultad. En la siguiente ronda, (mañana, no antes de las 15.15 horas) se enfrentará con el finlandés Jarkko Nieminen. Si llega a cuartos, frontera que no traspasó en Montecarlo y Barcelona, sus dos últimos torneos, se cruzará bien con Grigor Dimitrov, sorprendente verdugo de Djokovic en la edición de 2013 y uno de los tenistas de moda del circuito, bien con el siempre incómodo Thomas Berdych.

Una secuencia prolongada de buenos golpes con la zurda puede exhibir Nadal como argumento de refuerzo posterior al partido -amén de la victoria y el nulo desgaste-. El drive del español, creciente según pasaban los juegos, volvió a encontrar la cal de las líneas. Profundo y con mucho efecto, el lanzamiento natural del vigente campeón se convirtió en la fortaleza que Mónaco no osó explorar. Con la segunda manga, que el local cerró inmaculada, llegaron los mejores puntos de un choque prolífico en certezas: poca espectacularidad, pero mucha suficiencia.

Nadal definió sus 70 minutos de competición como un “buen partido”. El zurdo terminó satisfecho con su despliegue. “Me he movido bien en la pista y he podido dominar los puntos; mañana saldré con más confianza y tranquilidad”. El partido contra Nieminen será otra prueba de evaluación, un nuevo examen para saber sí el manacorense sube o baja. Nadal, que busca su cuarto trofeo en Madrid, no se encontrará en el camino hacia el título con varios de los enemigos habituales en las alturas.

La ‘Armada’ mantiene a Feliciano López entre los elegidos. El toledano firmó una preciosa remontada sobre Mikhail Youzhny (3-6, 6-3, 6-3) y continúa vivo. Wawrinka, uno de los favoritos, se despidió ayer en primera ronda tras caer, sorprendentemente, contra el austriaco Dominic Thiem (1-6, 6-2, 6-4). En el horizonte de Nadal hay más claros que nubes. Amenaza tormenta el ‘fuego amigo’ local o el ramillete de foráneos que al principio de competición formaban parte del grupo de favoritos no tan claros.

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