Una apertura con luces y sombras

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La selección española de balonmano arranca esta tarde la segunda fase del Campeonato de Europa de Dinamarca en la ciudad de Herning frente al combinado local (a las 20.30 horas, Teledeporte), después de haber sorteado con éxito el tríptico inaugural con pleno de triunfos. Las victorias de los hispanos no esconden los problemas mostrados por el equipo entrenado por Manolo Cadenas, que ha necesitado de las aportaciones individuales y la garra en muchos pasajes del juego para sortear las barreras que han planteado los rivales.

Ugalde, Cañellas, Sierra y Pérez de Vargas (de izquierda a derecha) celebran el pase de España a la segunda ronda. Foto: EHF
Ugalde, Cañellas, Sierra y Pérez de Vargas (de izquierda a derecha) celebran el pase de España a la segunda ronda. Foto: EHF

Pleno de partidos ganados y cuatro puntos. La generosa cosecha obtenida por España en la primera fase del Europeo no esconde un regusto amargo. A los hispanos, vigentes campeones del mundo, les acompañan las cifras, pero no las sensaciones. A cada triunfo se ha llegado por un camino distinto y más por el afán individual de cada uno de sus protagonistas que por una voluntad colectiva dominante. La  intermitencia lastra al conjunto. El relato de los de Cadenas en el torneo continental carece de argumento sólido para unir cada parte.

En el partido inaugural España se deshizo con cierto margen de Hungría (34-27); en el segundo encuentro remontó para imponerse a Noruega (25-27). Los hispanos cerraron la primera fase ganando a Islandia (33-28). Durante los tres choques la selección se ha mostrado frágil e intermitente. Pasando de la euforia a la depresión -y viceversa- en cuestión de segundos. Como un adolescente o un enamorado. Se intercalan pasajes y lances de juego positivos, con momentos de zozobra muy negativos. Pocas piezas mantienen la regularidad y sólo tres de ellas rozan la excelencia exigida: Víctor Tomás, Jorge Maqueda y Joan Cañellas.

El conjunto español está encontrando las dificultades previstas en el juego estático. Sólo Cañellas encuentra resquicios en la zaga del enemigo. Raúl Entrerríos y Dani Sarmiento no han sido capaces de hallar grietas en las defensas rivales desde el eje del ataque español; tampoco Carlos Ruesga, prácticamente inédito. Desde el exterior, desatasca el aguerrido Maqueda. La aportación del resto de laterales roza la insignificancia (Eduardo Gurbindo y Antonio García han disputado pocos minutos en el campeonato). El póquer de extremos tiene en Víctor Tomás a su hombre más eficaz. Albert Rocas y Valero Rivera no encuentran el nivel que mostraron el invierno pasado en casa.

Peor imagen deja la selección española en defensa. Sobre las mismas extremidades que entonces, se edifica la muralla contra la que chocó el arsenal ofensivo danés en la final de Barcelona. En Aalborg, la 6:0 adelantada y con ayudas continuas de ayer se ha convertido en una línea hundida y sin capacidad para el choque hoy. Cadenas ha pedido a los suyos contacto, agarrones y salir hasta el rival para impedir lanzamientos cómodos. Tampoco funciona con regularidad la solución del avanzado, posición que han ocupado Cristian Ugalde y Víctor Tomás. Que crezca el protagonismo de Viran Morros y Gedeón Guardiola, pilares especialistas de la zaga de La Roja, será una buena noticia para el equipo.

La portería, regida por la alternancia entre José Manuel Sierra y el joven Gonzalo Pérez de Vargas, tampoco termina de sumar minutos de calidad sin interrupción. Las prestaciones bajo el arco guardan relación directa con el papel discontinuo de la defensa. En la posición de pivote ofensivo ayudará el regreso de Julen Aguinagalde al grupo (podría debutar el próximo lunes, contra Austria). Al guipuzcoano, ausente en la primera fase por lesión, lo ha sustituido el voluntarioso Juan Andreu, quien ha ocupado su demarcación en el trío de partidos que ha descorchado el torneo para los de Cadenas.

En la segunda fase, que arranca esta tarde, España compartirá cuadro con la anfitriona, Austria, Hungría y Macedonia. Un triunfo frente a la exrepública yugoslava acercaría las semifinales, la frontera que separa el éxito del fracaso para los hispanos. Antes, una reedición de la final del Mundial contra el poderoso plantel local que lidera Mikkel Hansen y de cuya suerte dependerá la primera posición del grupo, aperitivo de la lucha por las medallas.

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