El grupo que no quiere menguar

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La selección española de balonmano regresa al escaparate internacional después de tocar el cielo en Barcelona hace menos de un año. Los hispanos cerraron con un gran triunfo el Mundial que disputaron en casa. Para la cita continental de Dinamarca, jugadores, técnicos y directivos marcan la consecución de medallas como objetivo para regresar satisfechos. Respecto al pasado enero cambia el inquilino en el banquillo, con la llegada de Manolo Cadenas, pero se mantiene un bloque reconocible y muy similar que tiene a la mayoría de sus miembros lejos de la liga doméstica.

Los hispanos durante la presentación del equipo para el Europeo de Dinamarca en la sede del CSD. Foto: J. L. Recio (RFEBM)
Los hispanos durante la presentación del equipo para el Europeo de Dinamarca en la sede del CSD. Foto: J. L. Recio (RFEBM)

Mañana comienza una nueva edición del Campeonato de Europa de balonmano, el evento de selecciones más difícil, de mayor nivel que los torneos mundial y olímpico. La dos veces campeona del mundo debuta frente al siempre inquietante equipo de Hungría (a las 18.15 horas, Teledeporte), que no contará con el concurso de Laszlo Nagy, jugador decisivo y referente absoluto de la disciplina. Amén del choque inaugural contra el combinado magiar, Noruega e Islandia completan la primera fase del conjunto español, que disputará el tríptico de apertura en la ciudad de Aalborg.

Los hispanos llegan a la gran cita continental después de haber conquistado el Torneo Internacional de España-Memorial Domingo Bárcenas, celebrado el pasado fin de semana en Córdoba y que contó con la participación de Egipto, Brasil y Suecia (España ha devuelto visita al equipo nórdico, sumando otra victoria y la única derrota en cinco encuentros). Detalles que anticipan cómo jugarán los pupilos de Cadenas pudieron verse durante los tres partidos del tradicional trofeo amistoso de preparación. La eficacia de la defensa, alternando la clásica línea 6-0 con el 5-1 tanto zonal como posicional, se convirtió en el pilar sobre el que la selección local asentó su juego. Un relato conocido.

“Vamos a mantener las mismas señas de identidad del equipo que ganó el Mundial, que son las mismas de nuestro balonmano a lo largo del tiempo: defensa intensa y un gran contragolpe”, dice a La Huella Digital el seleccionador español. Dinamarca, Francia y Croacia, son el triunvirato evidente de favoritos al cetro continental, según el criterio de Cadenas. La anfitriona, apabullada en la final del Sant Jordi, llega a su torneo como clara favorita. El balonmano crece en la pequeña nación nórdica y se refleja tanto en el nivel de su selección como en el de su liga.

El preparador madrileño afronta desde el optimismo el éxodo de muchas de las piezas de su bloque. “El equipo tiene una forma de jugar propia y no creo que pueda afectarnos la dispersión de los nuestros”, señala. “La distancia que ahora nos separa nos permite disfrutar más esta situación nueva, la de no vernos tanto”, remata el también técnico del Wisla Plock polaco. Sólo el FC Barcelona aporta jugadores de la liga española; el resto llegan procedentes de los diferentes campeonatos europeos. La agonía interior continúa mientras la Asobal se desangra.

Si la emigración no preocupa, sí lo hacen las bajas que el equipo padece. A Dinamarca no acudirán tres hombres claves del elenco del pasado Mundial: el lateral Ángel Montoro (ni su sustituto Álex Dujshebaev), el pivote Julen Aguinagalde y el portero Arpad Sterbik. “La pena por su baja [la de Sterbik] se compensa por la ilusión de la llegada de Gonzalo Pérez de Vargas”, matiza el míster español. El prometedor guardameta toledano, que milita en el Toulouse HB francés, exhibe entusiasmo. “Es fácil incorporarse a un grupo con dinámica positiva, aunque sé que a partir de ahora estaré en el punto de mira”, razona el arquero.

Otra de las ausencias, ésta por decisión propia, es la de Alberto Entrerríos. El capitán dejó la selección después del éxito mundialista. Raúl Entrerríos, que no pudo participar de la gloria en primera persona por lesión, asume la responsabilidad vacante. “Para mí es un orgullo recibir la capitanía, no me pesa el relevo”, indica el pequeño de los hermanos, quien portará el brazalete durante el Europeo. “No pienso en este campeonato en relación al anterior, partimos de cero”, cuenta el central del Barça. El grupo que lidera tiene a partir del domingo una prueba de madurez ante las mejores escuadras del planeta 40×20.

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