28 de abril

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Esta fecha es conocida entre las mujeres de Afganistán como el “día negro”. El 28 de abril de 1996 los fundamentalistas tomaron el poder en Kabul, y desde ese momento las mujeres afganas se vieron obligadas a vestir con burka, prenda sin la que no podían salir a la calle. En 2001, y tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, una coalición internacional invadió el país y derrocó en régimen talibán. En diciembre de ese mismo año el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas autorizó la intervención en el país. Con el derrocamiento del régimen talibán las mujeres comenzaron a desquitarse de esta prenda, o al menos eso es lo que se creía en Occidente.

Hoy, casi siete años después, las mujeres se siguen viendo obligadas a vestir burka, y aún así no están seguras. El pasado 12 de noviembre, en la región afgana de Kandahar, trece niñas y dos profesoras fueron atacadas con ácido de batería de automóvil por dos talibanes cuando iban camino de la escuela. Su delito ése, ir a la escuela. Todas las niñas vestían burka, y a pesar de ello fueron brutalmente atacadas. Dos de ellas, hermanas entre sí, se quedaron ciegas, y otras seis resultaron gravemente heridas.

La nueva Constitución afgana reconoce, por primera vez, la igualdad de derechos de la mujer, aunque el texto tiene una influencia nula ante las tradiciones tribales y familiares que perviven en la sociedad afgana. El Gobierno ha editado carteles contra la violencia de género, pero en la calle la mayoría de los hombres no entienden qué puede haber de malo en golpear a la esposa e incluso en matarla si ofende el honor de algún varón de la familia.

En su última resolución sobre Afganistán (S/RES/1833, 2008), el Consejo de Seguridad de la ONU mostraba su preocupación por el creciente aumento de la violencia en el país asiático, especialmente por el aumento de las actividades violentas y terroristas de los talibanes y del grupo Al-Qaida. Este aumento de la violencia se ve reflejado en acciones como la que tuvo lugar en Kandahar.

La organización RAWA (Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán) en un reciente informe, refleja como la miseria en el país ha ido aumentando en los últimos cinco años. Las numerosas muertes de personas inocentes están enfureciendo al pueblo, y esto no hace más que favorecer a los talibanes.

Entre 1996 y 2001, periodo de mandato talibán, las niñas tenían prohibido asistir a la escuela. De ahí que la alfabetización de jóvenes afganas entre 15 y 24 años sólo sea del 14%. Este año se espera que unas 300.000 niñas se matriculen en la escuela, pero los numerosos ataques contra los colegios podrían frenar este número. En los últimos dieciocho meses se han confirmado 311 ataques contra escuelas afganas, que se han cobrado la vida de 84 personas.

El Gobierno afgano condenó el ataque perpetrado por lo que llamó “enemigos del país”, pero aún así Lafeta, una de las niñas atacadas afirmaba necesitar más ayuda por parte del Estado: “Kandahar no es seguro. Pero no podemos quedarnos en casa, queremos una educación. Necesitamos ayuda del Gobierno”. Mohammad Dawood Farhad, uno de los doctores que atendió a las niñas, declaró a la BBC que en el momento de la agresión las pequeñas llevaban puestos los burkas, lo que les pudo ofrecer alguna protección. Al menos esta horrible prenda pudo haber servido para algo…

Fuentes del texto:
http://www.un.org
http://
www.nodo50.org/mujeresred/afganistan.html
http://
www.rawa.org
http://www.elmundo.es/papel/2004/05/02/cronica/1630762.html
Fuentes de las imágenes:
http://www.rawa.org
http://
www.diariovasco.com

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