¿Quién dijo que el amarillo daba mala suerte?

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A principios de 2008 la A.D. Alcorcón ocupaba los puestos de descenso de la Tercera división madrileña. Eran pocos los que conocían a este pequeño y humilde equipo de equipo del sur de Madrid. Hoy, cinco años más tarde y tras las hazañas del Alcorconazo o su magnífico periplo por la Segunda División, el Alcorcón se ha convertido en uno de las equipos más importante de la Liga Adelante.

El Alcorcón camina con paso firma por la División de Plata. Segundos con 54 puntos, el conjunto amarillo aspira seriamente a ocupar una de las plazas para jugar en la máxima categoría del fútbol español. Y es que, como ya lo hiciese hace una década otro conjunto que vestía de amarillo, el Villarreal, el Alcorcón, con uno de los presupuestos más bajos de la categoría, se ha ganado el apelativo del ‘milagro amarillo’.

El Alcorcón sueña con convertirse en el quinto madrileño de Primera. Fuente: Álvaro Barragán
El Alcorcón sueña con convertirse en el quinto madrileño de Primera. Fuente: Álvaro Barragán

Después de lograr la salvación y estar a punto de jugar la promoción en su primera temporada en la categoría de plata, el año pasado, el conjunto amarillo logró meterse en el play-off por el ascenso por primera vez en su historia  y estar a punto de lograr el ascenso en el último partido ante el Real Valladolid.

Esta temporada, el equipo alfarero afrontaba la dificultad de mantener el nivel de los últimos años con una plantilla completamente renovada, sin jugadores que habían sido claves en el triunfo del proyecto como Francisco Montañes, Manuel Rueda, Javi Hernandez, Borja Pérez o Manu Herrera. Y a estos había que sumar la marcha del artífice y piedra angular del ascenso desde Tercera, Juan Antonio Anquela.

Un proyecto que había dado sus frutos comenzaba de nuevo desde cero. Había que recomponer el equipo.  Con Kike López, Manu Fernández, Víctor Laguardia, Julián Cerdá ‘Juli’ y Sergi Enrich entre otros, llegó José Bordalás.

Se trataba de una apuesta arriesgada. Un entrenador que solo había entrenado en la Comunidad Valenciana y que había cesado pocos meses antes del banquillo del Elche. No obstante, las que se podían generar en la nueva plantilla y en el nuevo técnico se disiparon en apenas semanas.

“La filosofía es clara. Trabajo, trabajo, trabajo y mucha humildad. Esto es muy largo y quedan muchas jornadas. Hay que disfrutar del momento, pero sin perder conciencia de lo importante, que es la permanencia”, afirmaba Pepe Bordalás.

De momento, con su trabajo constante, el equipo madrileño se ha vuelto a ganar el respeto de la Segunda División  una temporada más. Tienen virtualmente, a falta de más de tres meses de competición, la permanencia asegurada, y de seguir en tal progresión, apuntan seriamente a ser el quinto equipo madrileño en jugar en la Primera División. 

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