Erasmus: 25 años intercambiando culturas y experiencias

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Erasmus von Rotterdam

La experiencia de vivir en un país extranjero, la aportación de un valor personal y social, el conocimiento de un nuevo idioma, la posibilidad de estrechar lazos de amistad y la viable apertura al mercado laboral europeo son los principales objetivos alcanzados por el Programa Erasmus en sus 25 años de existencia.

Desde su nacimiento en 1987, la Beca Erasmus ha sabido involucrar a estudiantes y profesores de la Unión Europea. Con el fin de mejorar las relaciones interpersonales y el buen funcionamiento académico, este programa abrió las universidades de toda Europa para que las nuevas generaciones pudieran conocer una cultura diferente.  

Para realizar esta experiencia solo hace falta ser ciudadano de la UE, estar cursando una carrera universitaria y haber completado el primer año de formación. Además se realiza una prueba de idioma y una entrevista personal.  

Pedro Leal, estudiante valenciano, realizó en 2010 el Programa Erasmus en Bergen (Noruega). “Es una experiencia casi indescriptible, muy especial y llena de significados. Supone una ocasión única para descubrir nuevas partes del mundo y nuevas partes de uno mismo”, asegura.

Esta experiencia ayuda no solo a conocer aspectos y situaciones externas, sino que también permite conocer las propias inquietudes personales. “En el fondo depende de cada uno decidir cuánto y cómo va a ser de provechosa. En mi caso, el Erasmus me sirvió para crecer como persona, superar miedos, abrirme a la gente, conocer otra cultura y, en definitiva, aprender a través de mi propia experiencia y no de los tópicos y prejuicios externos”, apunta Leal.

El proyecto Erasmus nació por iniciativa de la asociación estudiantil Aegee, fundada por Franck Biancheri. Posteriormente, el comisario europeo de Educación de la Comisión Delors, Manuel Marín, apadrinó este programa que en 1995 quedaría integrado en el plan Sócrates. Desde el año 2000, la Beca Erasmus se ha desarrollado a través del plan Sócrates II, que cuenta con un presupuesto de 7.000 millones de euros para el periodo comprendido entre 2007 y 2013.

En 2004, el Programa Erasmus recibió el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por ser la plataforma de intercambio cultural más importante en la historia de la humanidad.

El amplio abanico de posibilidades facilita a los estudiantes y profesores la tarea de elegir destino. “España me llamaba mucho la atención, quería mejorar mi nivel de idioma y vi el Erasmus como la vía perfecta”, recuerda María, estudiante italiana de Traducción e Interpretación que realizó su Erasmus en Madrid en el año 2009. 

En 2012, la Comisión Europea organizará una serie de actividades para conmemorar el 25 aniversario del Programa Erasmus. Para ello quiere seleccionar 25 historias correspondientes a otros tantos estudiantes que hayan participado en el mencionado programa. “He conocido la cultura nórdica, que me ha fascinado por su nivel de civismo, desarrollo y modernidad, el cual queda lejos del caos conocido en el sur de Europa”, añade Leal, cuyas declaraciones podrían funcionar como posible introducción para una de esas 25 historias Erasmus. 

Muchos son los estudiantes que coinciden en los aspectos que cambiarían de esta experiencia. No reparan demasiado en cuestiones académicas o interpersonales, sino en aspectos relacionados con la entrega de la cuantía económica. Un estudiante de la Universidad de Valencia incide en la necesidad de cambiar los plazos de recepción de la ayuda otorgada por la beca: “Las familias deben mantener por su cuenta a los hijos en el extranjero durante muchos meses, con la dificultad que eso puede suponer, especialmente en casos como los de los países escandinavos, que tienen un alto nivel de vida”.

En España, la carrera con más becarios Erasmus es Administración y Dirección de Empresas (98 por ciento), seguida por Turismo (66 por ciento) y Periodismo (45 por ciento). En cuanto a géneros se refiere, el sesenta por ciento de las mujeres realizan esta beca en algún momento de la titulación, mientras que en el caso de los hombres ese porcentaje desciende hasta el cuarenta por ciento.

Imágenes: DirectMedia Publishing GmbH.

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