25 años de Chernobyl

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Se cumplen veinticinco años de la mayor catástrofe nuclear del mundo. La ciudad donde ocurrió la desgracia aun sigue contaminada y sus consecuencias se expanden hasta nuestros días.

Veinticinco años después del accidente nuclear de Chernobyl, los efectos no han cesado. Diversas localidades de Ucrania sufren todavía las consecuencias de aquel fatídico día. Cuando ocurrió el accidente, siete millones de personas vivían en la zona. En la actualidad es un páramo sin vida humana. Es como si el tiempo se hubiera quedado anclado en aquel 26 de abril. Alrededor de la planta permanece acordonada una zona de 40 kilómetros. La radioactividad persiste un cuarto de siglo después. En el interior de las casas hay centenares de mascarillas antigás, que se emplearon para evitar la inhalación de partículas radiactivas, y botellas vacías de vodka (creían que la ingestión de alcohol mitigaba los efectos de la radiación). Todos los objetos continúan estando contaminados por la radiación.

El accidente se produjo el 26 de abril de 1986 cuando un grupo de técnicos quiso realizar una prueba de seguridad para comprobar si las turbinas de Chernobyl producían suficiente electricidad en caso de que el reactor dejara de funcionar. Los ingenieros soviéticos sabían que si se caían los plomos, habría al menos un minuto en el que la central quedaría a la deriva antes de que comenzasen a funcionar los generadores de emergencia. En ese minuto, el reactor podía desbocarse y causar una catástrofe. Para evitarlo, mejoraron el sistema de la central y lo pusieron a prueba, sin suerte, en tres ocasiones desde 1983. El 25 de abril de 1986 comenzó la cuarta y última prueba provocada por los errores en la construcción del reactor. La estructura que cubría el reactor 4 explotó por un sobrecalentamiento del núcleo. Causó grandes explosiones que arrojaron a la atmósfera una radiactividad equivalente a 500 bombas atómicas como la de Hiroshima. Fue el accidente nuclear más grave de la historia, pero el mundo desconoció su existencia hasta dos días más tarde, cuando una central nuclear sueca detectó partículas radiactivas procedentes de Chernobyl. Todas las personas en un ratio de 300 kilómetros de la central sufrieron las consecuencias sin enterarse siquiera.

Poco a poco, la nube radiactiva se fue extendiendo por Europa, dejando su peor rastro en Ucrania, Bielorrusia y Rusia, que por aquel entonces pertenecían a la URSS. El hermetismo soviético y sus reticencias a informar dificultaban a los periodistas poder informar sobre la verdadera gravedad de la explosión.

La Unión Soviética reclutó a más de 600 mil voluntarios a los que denominaron liquidadores. Estos se enfrentaron a una misión considerada casi un suicidio. Se llevaron la peor parte de la catástrofe. Sin equipos de seguridad para protegerse de la radiación, corrieron al reactor para intentar apagarlo. Eran enviados por tandas y tenían 20 segundos para trabajar antes de que los retiraran. Con sus manos cogían trozos de combustible y los lanzaban al interior del horno. Los improvisados trajes forrados de plomo no les protegían realmente de la radiación, pero les hacía sentirse seguros. Cada semana llegaban 10.000 soldados de reemplazo. Aquellos héroes estuvieron sometidos durante días a altas dosis de radiación. La mayoría murieron como consecuencia directa de la radiación. Los pocos sobrevivientes quedaron aquejados de cataratas, daños cerebrales, leucemia y enfermedades cardiovasculares. La norma dice que cada persona que trabajó como liquidador debería recibir cinco salarios mínimos al año sumados a los de su pensión. Esto sería una cifra cercana a los 500 euros anuales como ayuda. Pero en 2011 están recibiendo un total equivalente a 12 euros para todo el año.

Después del accidente, quedaron contaminadas varias áreas y millones de personas resultaron afectadas. Aun hoy, sigue habiendo dudas entorno al accidente. Muchos señalan como culpable a la URSS, por dejar que se hicieran pruebas de seguridad sin parar el núcleo del reactor con tal de seguir produciendo energía, y por no querer reconocer el gran desastre en el momento ocurrido, ocultado bajo la mentira y el engaño. Tanto es así, que todavía no se sabe con exactitud la cantidad de víctimas directas que causó y cuántas personas murieron por los efectos de la radiación que se expandió en Ucrania. Un informe conjunto de la Organización Mundial de Salud (OMS) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sitúa el número de muertos relacionados directamente con el accidente nuclear en “menos de 50”, pero esa estimación es rechazada por los especialistas en energía nuclear. Tampoco, nunca se supo el número real de muertes por la radiación que afectó a Ucrania y las verdaderas consecuencias que le trajo al planeta la expansión por Europa de una nube radioactiva. De cualquier modo, la comunidad internacional continúa recaudando fondos para que el lugar donde ocurrió el peor desastre nuclear del mundo sea seguro.

Fuente de texto:
http://www.publico.es/ciencias/372694/de-central-a-bomba-en-un-minuto
El pais
http://www.elmundo.es/especiales/chernobil/consecuencias/index.html
Fuente de imagen:
http://www.icex.es/icex/cda/controller/pageOfecomes/0,5310,5280449_5282957_5284940_4313237_UA,00.html

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