Vientos de cambio en Nueva York

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No se trata de un artículo sobre el huracán Sandy, el cual ha causado grandes daños en Nueva York y Nueva Jersey; aunque es posible  que el protagonista del mismo, los New York Knicks, hayan sido afectados de algún modo. Aunque en este caso para bien, porque están irreconocibles. Los Knickerbokers son el único equipo de toda la NBA que aún no conoce la derrota, tras cuatro partidos disputados. O lo que es lo mismo, estamos ante el mejor inicio de temporada en la historia de esta franquicia.

El Madison Square Garden tiene razones para soñar. Foto: Mitt Huang

Para los que no estén familiarizados con el mundo de la liga estadounidense de baloncesto, los Knicks serían algo así como el Atlético de Madrid de la NBA. Un equipo con historia al que la suerte parece haberle dado la espalda en muchas ocasiones, a pesar de haber contado con grandes nombres.

El caso del equipo de la Gran Manzana es realmente curioso. A pesar de haber sido siempre una de las franquicias de mayor poderío económico de la liga, en la que lleva desde el nacimiento de la misma; la franquicia neoyorquina ha llegado ocho veces a las finales únicamente ha logrado el campeonato en dos ocasiones (1970 y 1973), ambas con Phil Jackson en plantilla, aunque no pudo participar en el primero debido a una intervención quirúrgica.

Sí, el mismo Phil Jackson que más tarde ganó once anillos de la NBA como entrenador (seis con los Chicago Bulls de Michael Jordan; tres con Los Ángeles Lakers de Kobe Bryant y Shaquille O’Neal y dos más en el mismo equipo con Bryant y Pau Gasol como estrellas) estuvo presente en los dos títulos neoyorquinos, lo que hace pensar en él como un auténtico amuleto de la suerte. Una lástima para los aficionados angelinos que no haya sido finalmente el elegido para relevar a Mike Brown en el banquillo.

Si preguntamos por el principal damnificado de esta maldición debemos hablar, sin duda, de Pat Ewing. El espectacular pívot, nombrado por los especialistas como uno de los mejores jugadores de la historia, permaneció quince temporadas en Nueva York y no logró ningún anillo de campeón, motivo por el cual forma parte del club de los de los Ringless Greats junto a otros ilustres de la liga como Charles Barkley y Reggie Miller.

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También los nombres de Stephon Marbury y Eddy Curry resuenan por los pasillos del Madison Square Garden como si de voces de ultratumba se tratase. Ambos jugadores dieron muestras de poca profesionalidad y se acabaron marchando por la puerta de atrás tras llegar con la vitola de estrella, debido a que su rendimiento distó de lo esperado por las cifras escritas en sus contratos.

Carmelo Anthony roza los 30 puntos por partido en este inicio de temporada. Foto: Matthew D. Britt

El cambio se empezó a divisar en la temporada 2010/11, cuando llegaron Amar’e Stoudemire y Carmelo Anthony, dos líderes de un equipo que volvió a los playoffs siete años después y que repitió hazaña la pasada temporada, aunque en ambas ocasiones se estrellaron en la primera ronda.

Tras este calvario, los Knicks parecen encontrarse en una situación inmejorable. A pesar de no poder contar con Stoudemire –del que se dice que tiene una mala relación con Melo, la auténtica estrella del equipo– ni Iman Shumpert; y de no contar tampoco con fichajes de relumbrón el pasado verano; han pasado a la historia de la franquicia tras firmar el mejor inicio de temporada siendo el único equipo que aún permanece invicto, con un Carmelo Anthony soberbio.

La no ampliación de contrato a Jeremy Lin por considerar que pedía mucho dinero –a pesar de su gran atractivo comercial– parece haber traído vientos de cambio a los New York Knicks, más centrados ahora en la faceta deportiva que en la económica. Los éxitos en la primera siempre se reflejan en la segunda.

Ahora más que nunca, los aficionados a esta franquicia pueden soñar con que el campeonato vuelva a sus vitrinas treinta años después de la última vez. ¿Difícil? Sí. ¿Imposible? En absoluto.

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