Paul Shirley: “El baloncesto me decepcionó”

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Tras una larga carrera que incluyó paradas en la NBA y la ACB (Joventut, Vive Menorca y Unicaja Málaga), el ex jugador de baloncesto Paul Shirley debuta como escritor con ¿Me puedo quedar la camiseta? (Léeme Libros), una autobiografía en la que repasa su trayectoria en Estados Unidos y las dificultades que puede vivir un joven cuando no termina de encontrar su sitio en la mejor liga del mundo. En esta entrevista con La Huella Digital, Shirley desvela sus desencuentros con el deporte de la canasta.

Paul Shirley, durante la entrevista con La Huella Digital

¿Cómo afronta su debut literario?
Está siendo una buena experiencia, algo nuevo para mí. Tengo un editor magnífico, es su primer libro en su nueva empresa y los dos tenemos la misma motivación por hacer algo bueno.

Tenía el libro escrito desde hace unos años, pero ha sido ahora cuando ha decidido publicarlo. ¿Cómo fue el proceso de creación?
El libro no es muy antiguo, lo escribí hace cinco años. En cambio, las historias que cuento sí son más antiguas, porque narran lo que viví cuando tenía 23 ó 24 años. Ha sido muy importante para mí, porque he tenido que recuperar todas las sensaciones que experimenté en Estados Unidos. 

¿Quería dar a conocer la cara menos conocida de la NBA?
Mi objetivo es que la gente que no entiende de baloncesto pueda disfrutar con mis palabras. No me gusta utilizar términos técnicos, sino las analogías entre el baloncesto y la vida. Mi libro se puede leer sin entender de baloncesto, porque es sobre una persona que empieza una carrera diferente en la NBA.

¿Cómo han sido las primeras críticas por parte de la familia y sus amigos cercanos?
Las de mi familia bien, eso es fácil (risas). Cuando escribo lo hago sobre la vida, porque es lo que surge en mi mente, y es difícil escribir sobre tus amigos. En este contexto, los jugadores de baloncesto de la NBA no son mis amigos íntimos, pero tampoco quería escribir cosas malas sobre ellos. Si lo que escribo no es bueno, procuro no utilizar nombres reales. No es un libro con secretos, aunque hay algunos. Trata más sobre la liga y la mentalidad de los jugadores, no sobre si uno tiene una esposa y una novia a la vez. Ese no era mi objetivo.

¿Cree que la NBA tiene una organización muy cerrada al exterior?
Sí. Para mí es un error, porque creo que la gente disfrutaría más la liga si vieran que es un poco más humana. La NBA quiere que la liga tenga una fachada, como los edificios del salvaje Oeste, que por fuera parece que están bien, pero por dentro puede haber cualquier cosa. Por ejemplo, cuando se leen noticias sobre Billy Hunter y la asociación de jugadores, la NBA quiere que todo eso esté debajo de la mesa. 

¿Cree que el oscurantismo fue una de las causas por las que se alargó tanto el ‘lockout’?
Creo que sí. Es algo extraño, porque los aficionados tienen la memoria muy corta y ya nadie se acuerda del ‘lockout’, ahora sólo hay atención para los ‘playoffs’. En principio pensé que habría más problemas para la NBA, los jugadores parecían querer más y más, los patrocinadores también…

¿Tendría que exportar la NBA conceptos de Europa en materia de organización?
Sí, pero la NBA es muy terca. Me gusta más el baloncesto europeo, aunque ahora noto algo de cambio en España, como si los partidos fueran más lentos. En mi época era todo más rápido, había muchos pases… Para mí, esto es lo grande de Europa. Aquí es más divertido, porque todo el mundo puede jugar por fuera y por dentro, pero ahora se están tomando cosas de la NBA y sería mejor si fuera al revés. Los cuartos de diez minutos son mejores, hay más concentración en cada minuto y una mayor responsabilidad a la hora de sacar resultados.

Portada de '¿Me puedo quedar la camiseta?'

¿Le decepcionó la NBA a nivel personal?
Un poco sí, pero estuve decepcionado con el baloncesto en general. En mi carrera he estado buscando siempre una familia baloncestística, un equipo en el que pudiera jugar durante cuatro o cinco años, pero luego entendí que es muy difícil. Si eres un jugador como Dwyane Wade es posible, pero para el resto no. Es como una existencia de mercenario. La NBA es el ejemplo más magnificado de lo que implica el baloncesto.

Usted estuvo a prueba en Los Angeles Lakers. ¿Se sintió en cierto modo identificado con Pau Gasol y Lamar Odom cuando la franquicia quiso desprenderse de ellos sin tener en cuenta su opinión?
Un poco. Ahora entiendo cómo es la realidad de la NBA. Por eso, cuando otros jugadores se encuentran estas situaciones y dicen “oh, qué extraño”, obviamente no me lo tomo como una broma, pero me resulta divertido porque yo ya lo he vivido. Es lo normal, es la ley del baloncesto. En el caso de Gasol, es un ejemplo de fuerza. Pau puede estar triste, pero empezó a jugar y encontró obstáculos antes, por lo que ahora es más fuerte mentalmente. Cuando algo malo sucede, Odom no tiene la misma capacidad para salir adelante.

El título del libro hace referencia a su camiseta con el dorsal ’45’ de los Lakers, que no le permitieron quedarse. ¿Sabe ya dónde fue a parar?
No sé… ¿Una revista? (ríe). No sé quién se la quedaría, estará en algún vestuario descuidado.

En España sorprenden mucho los campamentos para los ‘rookies’, en los que les enseñan a tener cuidado con ciertos aspectos que pueden llegar con la fama, como las drogas o las malas compañías. ¿Cree que jugadores como Sarunas Jasikevicius, que llegó a la NBA con 31 años, tienen que pasar por esos campamentos?
En Europa se adquiere experiencia más rápido, aquí quizá haya que insistir en estos temas con 16 o 17 años, pero en la NBA es diferente. Allí se tarda más en aprender las realidades de la vida.

¿Llegó a pasar por alguno de estos campamentos?
No, yo no fui una elección de ‘draft’, así que me libré. 

Ha hecho pública en varias ocasiones su admiración por jugadores como Shaquille O’Neal o Steve Nash. ¿Hacen falta más jugadores como ellos?
Es difícil llegar a tener una personalidad así, sobre todo cuando se acercan las cámaras. Si más gente pudiera estar en esa situación, verían que no es nada fácil. La gente dice que sí, y yo en este momento puedo decir que soy como Steve Nash, pero eso no sería verdad. Nash es un buen ejemplo de humanidad, y no hay muchos.

Hablando de Nash, ¿cree que se retirará esta temporada?
Ha tenido una gran carrera y es posible que pueda jugar un par de años más, pero lo más probable es que haya un declive en su juego. Egoístamente, él puede decir que ha cuajado una gran carrera e irse, pero aún puede continuar.

¿Puede decirse que el caso contrario es el de Metta World Peace?
82 partidos al año y todas las cámaras y los ojos puestos en un jugador son suficientes para provocar reacciones extrañas. Es raro que esto no pase más: el calor de la guerra, hombres muy fuertes, testosterona… Es un buen trabajo por parte de la NBA el hecho de que no suceda más a menudo.

Hablemos de los ‘playoffs’. ¿Por qué le han sorprendido tanto los Indiana Pacers?
(Risas) No termino de entenderlo. En la Conferencia Este hay dos equipos grandes y, si ganas todos los partidos contra el resto de equipos, puedes llegar a ser tercero. Es bueno que los pequeños lleguen los ‘playoffs’, ¡pero es que son los terceros del Este!

¿Ve opciones serias para San Antonio Spurs a pesar de tener a tanto veterano?
Si tienes muchos viejos pueden terminar bien (risas). San Antonio tiene el mejor entrenador del año y del siglo. Si lo piensas, Phil Jackson ha tenido a dos de los cinco jugadores más grandes de la historia. Duncan es bueno, pero no está entre los cinco mejores. Gregg Popovich tiene la capacidad de sacar más de los jugadores de clase media, por eso es un gran maestro del baloncesto.

¿Cómo ve el panorama en la selección de Estados Unidos tras la lesión de Derrick Rose? ¿Ve a Rajon Rondo y Russell Westbrook al nivel necesario para estar en el Team USA?
Me gusta Rondo, es diferente, mucho más inteligente que Derrick Rose, que es un buen tío pero no aprueba los exámenes en la universidad (risas). Rondo y Westbrook, cuando quieren, pueden, mientras que Rose es el mismo en cada situación. Es un ‘terminator’.

Usted da opciones a España en los Juegos Olímpicos. ¿Hay alguna posibilidad para ‘outsiders’ como Francia o Argentina?
Francia es una opción sexy con Batum y compañía, pero no tiene tantas armas como Estados Unidos. De todas formas, los Juegos son diferentes, y si Francia tira muy bien o los jugadores americanos no quieren jugar, puede pasar cualquier cosa.

¿Sigue la Liga Endesa desde Estados Unidos?
Sólo los resultados, es difícil por la diferencia horaria. Creo que hay problemas en algunos equipos, y la gente se fija más en la Euroliga que en la ACB. Si quiere seguir con ese número de equipos, la liga tiene que pensar en su futuro. 

¿Entiende que tenga tan poca audiencia?
No, pero son ciclos. En Italia, en los años 80, fútbol y baloncesto estaban a la par, pero ahora el fútbol es más importante. No hay una razón concreta para eso; ahora el baloncesto baja un poco, pero en el futuro quién sabe. Queremos encontrar una causa para explicar la realidad, pero yo no sé cuál es.

Volviendo a la literatura, ¿planea seguir con su faceta de escritor?
Sí, ahora tengo un segundo libro ya terminado sobre el fin de una carrera para un jugador, pero es una novela de ficción. También estoy trabajando en mi página web para escritores. 

Fotografía cedida por Léeme Libros

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