India y África podrían verse afectadas por una nueva cepa de malaria

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Un estudio realizado con pacientes sometidos a combinaciones terapéuticas con artemisina -fármaco recetado en la lucha contra la malaria- afirma que las personas tratadas con este medicamento tardaron más tiempo en recuperarse de lo habitual. El trabajo, publicado el 10 de abril en la prestigiosa revista The Lancet, sostiene a su vez que en el ratio cercano a la frontera que separa Tailandia y Birmania se ha expandido una cepa de malaria más resistente a los medicamentos actuales.

Nicholas White, miembro de la Unidad de Investigación de Medicina Tropical de la Universidad de Mahidol (Bangkok, Tailandia) y del Centro para la Medicina Tropical de la Universidad de Oxford, señaló tras la publicación de su investigación que las cepas de malaria del subtipo “plasmodium falciparum” -más resistente a la artemisina- se han hallado en la frontera occidental de Tailandia y Birmania. Asimismo, este resultado desvela que, si la expansión de la nueva cepa no llega a socavarse, la enfermedad podría expandirse a India y África.  

La resistencia de la malaria a los medicamentos recetados podría encontrar su explicación en el empleo erróneo de la artemisina, y a sus versiones falsas y de baja calidad. Además, los expertos investigan si esta cepa guardaría relación con otra que surgió en Camboya en 2009.

Durante los diez años en los que se llevó a cabo el estudio, los investigadores comprobaron que el fármaco había perdido eficacia en varios pacientes, con un aumento del veinte por ciento en la resistencia de la enfermedad a los medicamentos. Esto puede acarrear que los fármacos queden obsoletos y, por consiguiente, se incremente el riesgo de contagio para millones de personas.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cincuenta por ciento de la población mundial está en riesgo de contraer la enfermedad. Además, la malaria causa el veinte por ciento de las muertes infantiles en el continente africano -cada treinta segundos muere un niño-.

Sin embargo, los más pequeños no son el único foco de la enfermedad, ya que las mujeres embarazadas también se ven perjudicadas por los efectos de la infección. De esta forma, la malaria acarrea abortos espontáneos, parto prematuro, nacimiento muerto del bebé y anemia materna grave. En la actualidad, se registran al año diez muertes en mujeres embarazadas.  

La enfermedad afecta especialmente a los más pobres y marginados, los que no tienen acceso a atención sanitaria. Además, la malaria no sólo desencadena muertes humanas, sino que en su proceso origina una pérdida aproximada del 1,3 por ciento del crecimiento económico anual en los países afectados.

Si la malaria se diagnostica y se trata a tiempo, se minimiza el peligro de muerte. Los tratamientos combinados -dos o más fármacos- son más efectivos porque eliminan por completo a los parásitos resistentes, al contrario que las monoterapias -un único medicamento- que no hacen sino reforzar la resistencia de la enfermedad.

Aunque a día de hoy no se ha elaborado una vacuna eficaz en la lucha contra la malaria, la Universidad de Yale ha formulado un compuesto que podría impedir la expansión por las células de esta infección.

 Imágenes: Mdf/ Novartis AG

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