Argentina entre las huelgas y las barricadas

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La reclamación de mejoras salariales por parte de los agentes cordobeses inició una oleada de protestas y asaltos que se extendió a 17 provincias en una semana y que generó el caos en las calles. Las barricadas se convirtieron en el arma recurrente de los vecinos para proteger sus casas y comercios de los asaltantes.

Barricada con la que los vecinos se defendían del vandalismo. Autora: María del Carmen Rodríguez. Extraída de Wikipedia. Creative Commons“Yo no soy ingenua. No creo en las casualidades”. Estas fueron las primeras palabras de Cristina Fernández sobre las protestas policiales en el Museo del Bicentenario. Para la presidente argentina, los asaltos estaban, además, planificados con “precisión quirúrgica”. Entre otras cosas, porque siempre suceden en diciembre. Especialmente este año en el que se conmemora el 30 aniversario de la democracia en el país. Una celebración que siguió adelante a pesar de las peticiones de postergación del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, rival de Cristina Fernández en las elecciones presidenciales de 2015. Pero para el Gobierno, haber frenado los eventos del aniversario hubiera sido dar la victoria a los asaltantes.

El 3 de diciembre los agentes de la provincia de Córdoba se encerraron en los cuarteles. Su negativa a salir perseguía un objetivo: el aumento de un sueldo que no superaba los 6.000 pesos. O lo que es lo mismo, unos 500 euros aproximadamente. La situación, que fue infravalorada en un primer momento por el gobernador de Córdoba, sumo a la ciudad en un caos. Durante 35 horas los saqueadores tomaron el control. Las barricadas se convirtieron en la única defensa de los ciudadanos. Murió un hombre y otros fueron heridos. Finalmente el Gobierno accedió a la subida del salario, pero la iniciativa de la policía cordobesa iba a ser copiada en otras partes del país.

Chaco, Tucumán, Buenos Aires, Entre Ríos…y así hasta 17 provincias. En todas ellas los agentes optaron por no actuar hasta que los gobiernos provinciales cedieran a sus peticiones. Una acción que ha costado la vida, según los últimos datos publicados, de diez personas. Entre ellas, un joven de 15 años en la provincia de Jujuy, que limita al oeste con Chile.

Protestas frente a la casa de gobierno en Tucumán. Autora: María del Carmen Rodríguez. Extraída de Wikipedia. Creative CommonsPor provincias, Tucumán ha sido la más afectada. Los vecinos se armaron con palos para defender los comercios de los asaltantes. También los empleados de las diferentes empresas, como la láctea Sancor, se enfrentaron a aquellos que trataban de robar mercancías. Según los datos oficiales facilitados por el ministro de Salud tucumano, Pablo Yedlin, murieron 3 personas. La última, un hombre de 30 años tras ser tiroteado por unos vecinos. Los vecinos custodiaban un barrio periférico de la capital de la provincia, San Miguel de Tucumán, a unos 1.100 kilómetros de Buenos Aires. Yedlin señaló que a las víctimas mortales hay que añadir los heridos. En 48 horas un centenar de personas fueron atendidas el hospital de la capital provincial. Esta situación de inseguridad llevó a muchas estaciones de servicio a cerrar. Esto provocó largas colas de automóviles, que no hicieron sino aumentar el caos y el nerviosismo.

Las consecuencias de la revuelta de Córdoba a nivel nacional llevaron al gobernador provincial a la Casa Rosada. Desde allí, José Manuel de la Sota admitió que no estuvieron a la altura. Sin embargo, justificó en cierta forma la actuación del Gobierno nacional y provincial. Según sus palabras, para cualquier gobernador era impensable que una reclamación salarial derivara en un problema de dicha envergadura.

Actualmente, la tensión ha logrado reducirse. Una semana después de que todo iniciará se alcanzaron pactos satisfactorios. Las subidas salariales realizadas por las diferentes autoridades provinciales argentinas frenaron las protestas. En palabras del jefe de Gabinete del gobierno, Jorge Capitanich, “la situación está encauzada y resuelta”.

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